Sobre la imposibilidad de definir la poesía.
“La poesía es conocimiento, salvación, poder, abandono. (…) Pan de los elegidos, alimento maldito. (…) Invitación al viaje, regreso a la tierra natal. (…) Plegaria al vacío, diálogo con la ausencia (…). Oración, letanía, epifanía, presencia. Exorcismo, conjuro, magia. Sublimación, compensación, condensación del inconsciente. (…) Experiencia, sentimiento, emoción, intuición, pensamiento no-dirigido. Hija del azar, fruto del cálculo. (…) Locura, éxtasis, logos. Regreso a la infancia (…), nostalgia del paraíso, del infierno, del limbo. (…) Confesión, experiencia innata. Visión, música, símbolo. (…) Voz del pueblo, lengua de los escogidos, palabra del solitario. Pura e impura, sagrada y maldita (…), desnuda y vestida (…), ostenta todos los rostros pero hay quien afirma que no posee ninguno”.
Octavio Paz, El arco y la lira
No se puede definir y, sin embargo, es realmente auténtica; es Ella.
Se pueden proponer aproximaciones que contienen su parte de verdad. Pero la poesía es un diamante de innumerables caras y reflejos, que escapa a la definición. Es decir, a las restricciones.
Me quedo con abandono, lejanía. Ajena tantas veces.
Un rostro del otro lado.
Una visión muy poética.