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Escarcha (II)

271.-En épocas de crisis la razón es de quien grita y gesticula más. Es decir, de quien sabe cómo apabullar. En la vida cotidiana suele ocurrir lo mismo.

272.-Afirmar que el poder no posee valor en sí mismo es una bobada. El poder, como sabemos, es la imposición de la propia voluntad a los demás. Su ejercicio dista de ser inocente. Dejando a un lado la embriaguez que produce, implementa el ego hasta el endiosamiento. La realidad, a un tiempo, se doblega y se modela a su capricho. Aun en el caso de que fuera un concepto vacío, ¿qué importa eso si su funcionalidad es uno, para los ambiciosos el primero, de los principios rectores de la sociedad? ¿qué importa eso en comparación con su probada eficacia?

273.-El poder se desempeña individualmente. En cuanto le es posible, su beneficiario se deshace de los competidores.

274.-El poder se ejerce sobre los demás. Se plasma socialmente. Causa más trastornos solventar el problema de los rivales que reaccionan imprevisiblemente. El ser humano es un rompecabezas. Las multitudes responden a constantes expresadas en algoritmos matemáticos.

275.-El excipiente del elixir de la eterna juventud, el componente secreto del bálsamo de Fierabrás no es otro que el poder. Ese es el gran descubrimiento de sus furibundos denunciantes que se pirran por conseguirlo.

276.-Nuestro lugar en el mundo está mediatizado por el poder que inexorablemente tiende a desmedirse, forzando el posicionamiento mediante el activismo a favor o en contra. La inhibición la considera una ganancia.

277.-Los abusos de poder, en su mayor parte, no salen a la luz. Quedan impunes. El poder es una capa que tapa espléndidamente sus vergüenzas.

278.-Las estructuras piramidales estás asociadas al poder. En la cúspide están los mandamases que en nuestro mundo globalizado no son quienes dan la cara. Esos privilegiados, a los que les gustaría que nadie les hiciese sombra, es decir, actuar sin cortapisas, comparten, además de la ambición, la deslealtad.

Estos sucesores del conde don Julián seguirán ejerciendo la represión, que es una práctica inherente al poder. Pero lo harán más refinadamente que en épocas pasadas. La represión no será tanto física como psicológica. La manipulación de las conciencias revestirá un carácter legal. No habrá disidentes sino infractores de la ley.

279.-Declaraba en privado, esbozando una sonrisa caníbal, uno de nuestros líderes: “El poder es malo cuando está en manos de otros”. Afirmación que se halla en la misma línea que la respuesta de Giulio Andreotti cuando le preguntaron si el poder desgastaba. Dijo: “El poder desgasta a quien no lo tiene”.

280.-La ideología es la ganzúa del poder, el abracadabra que abre la cámara del tesoro. El mango de la sartén. El telemando para cambiar de cadena: ahora ves esto, ahora ves lo otro.

281.-Hay prejuicios correctos y prejuicios incorrectos. Unos y otros los establece la “intelliguentsia”.

282.-El sectarismo vive de crear discordia. Cuando toca achantarse, se conforma con lo que le dan, aunque sea menos que aquello por lo que había berreado. El hacha de guerra se entierra o se desentierra en función de donde sopla el viento.

Anochecer

XVII

“¿Da usted su permiso?”. El secretario levantó la cabeza y respondió: “Adelante”.

No vayas a confundir a este funcionario, un hombrecillo enclenque que sólo trabajaba por la tarde y que murió al poco tiempo de ingresar tu tío, con el que le sucedió en el cargo, ocupándolo durante muchos años.

Un crucifijo flanqueado de dos retratos, uno de Franco y otro de José Antonio, presidían el despacho cuya lámpara estaba encendida.

En vista de la indecisión de los visitantes, el hombrecillo con gafas de concha repitió: “Adelante”. Y añadió: “Han venido por lo del chico ¿no?” “Justamente por eso” confirmó el concejal, “este es su padre que está interesado en que el niño aprenda a escribir a máquina”.

“Está todavía en la escuela” explicó tu abuelo, “sale a las cinco. En lugar de perder el tiempo jugando puede aprovecharlo haciendo algo útil” “Sí” dijo el secretario tosiendo y expectorando en la escupidera que tenía al lado del sillón.

“¿Y tú cómo te llamas?” preguntó al orondo mozalbete que no le había quitado los ojos de encima desde que entró en la habitación.

Cuando dejaron el Ayuntamiento, el concejal dijo: “Asunto arreglado. Es un tipo raro pero buena persona. Para mí que no va a durar mucho”.

Tu abuelo iba pensativo. “¿Crees que debería mandarle alguna cosilla?” “Claro, hay que ser agradecido”.

 

 

VII
Trescientos sacerdotes,
expertos en augurios,
despidiendo un aroma a resina de pino,
adornados con gemas, avanzan precedidos
de un enjambre de abejas de discreto zumbido,
relámpago dorado que les marca el camino.