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Archive for the ‘Anotaciones’ Category

225.-En el último té estuvo dando la matraca con uno de sus temas preferidos. Fijaciones, los llama Emma. En este caso una particularmente irritante ya de por sí y más en su boca: la revolución.

“Es cuando menos chocante que ella, que vive como una reina, que se permite todos los caprichos, entre los que se cuenta vestir en Versace, y que, como dicen en tu pueblo, no tiene atadero ni por el pescuezo, o sea, que hace su santa voluntad, se ponga a perorar sobre la necesidad de poner patas arriba el “establishment”. Ayer tarde nos dio la murga bien dada. De cada cinco palabras una era revolución” “Hace bonito y si nadie se atreve a piar, queda como una jequesa” “¿No se dice jequeresa?” “Como se diga”.

“En cualquier caso, pronunciar esos sermones a la hora del té, ante nosotras, todas tan elegantes y perfumadas, está fuera de lugar” “Seguramente más de una la escuchaba embelesada. Fuencisla –así se llama la insurrecta de salón que es de Segovia – tiene gancho”

“Podía ahorrarse la impostura” “No negarás que distrae a la concurrencia y anima las reuniones” “Zumbón te veo ¿Qué es para ti la revolución?” “Uno de los nombre de Dios, como el Altísimo, el Misericordioso, el Omnipotente. O uno de sus atributos, como la justicia, la bondad o el amor”.

“¿Y la revolución permanente de la que Fuencisla, ferviente admiradora de Moustaki en su juventud, también nos administró una generosa dosis?” “Siempre me ha parecido un misterio, como el de la Santa Trinidad”.

“Ahora va a resultar que mi amiga no es una revolucionaria sino una mística” “No es más que una vividora, una chica de buena familia a la que nunca le ha faltado de nada, mejor dicho, a la que le ha sobrado de todo, aquejada de mala conciencia que compensa o trata de neutralizar con esos arrebatos políticos”.

 

 

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224.-Me pregunta Emma: “¿Sabes cómo se hacen los descubrimientos?” “¿Cuáles?” “Los científicos, los artísticos” “Nunca me he planteado esa cuestión” “Yo sí”.

Me quedo mirándola expectante. En vista de que ha callado, la animo a seguir hablando. “No se hacen a través de la lógica ni de la razón” “De la razón lógica” “Me he expresado con propiedad: de ninguna lógica ni de ninguna razón. Los caminos trillados no conducen a ningún hallazgo realmente novedoso sino a resultados probables, los cuales constituyen aportaciones importantes desde luego.

“No me estoy refiriendo a la raciocinación. La capacidad deductiva y el conocimiento de los datos son presupuestos ineludibles para el trabajo intelectual, sea de la clase que sea. Eso está admitido. Sabemos asimismo que la modorra de la razón engendra monstruos.

“Pero las grandes ideas que desvelan horizontes insospechados no germinan en esa tierra. Visualizo la lógica y la razón como líneas verticales y horizontales que se entrecruzan formando una cuadrícula o una rejilla que nos aprisiona.

“Para que se produzca un descubrimiento genuino hay que liberarse de esas coordenadas. No es la verticalidad y la horizontalidad las que lo propician sino la oblicuidad y la lateralidad. Ambas son esguinces que con gallardía realiza la mente. Es de esta forma como se consigue escapar y abrir una nueva vía”.

“¿Y ese movimiento oblicuo o lateral es voluntario o tienen que darse unas condiciones determinadas?” pregunto. “Esos movimientos, como tú los has llamado, o quiebros son el producto de vislumbres intuitivos y oníricos. Es en el terreno de la intuición y de los sueños donde salta la chispa de la genialidad.

“Ese material incongruente y surrealista es el caldo de cultivo donde surgen las grandes ideas. En ese magma la lógica y la razón pintan poco o nada.

“Posteriormente hay que objetivar y elaborar esos atisbos para extraer de ellos todas sus consecuencias, las cuales deben ser contrastadas y sometidas a los análisis pertinentes y a la piedra de toque de la crítica.

“Partimos de la base de que uno domina el área de conocimiento correspondiente. Yo, que nunca he puesto los pies en un laboratorio, no voy a descubrir ningún elemento químico desconocido hasta este momento.

“Pero es en esa parte oculta de la mente, la que no se deja acotar mediante coordenadas, la que se manifiesta a través de la intuición y los sueños, donde se hallan las claves o las luces capaces de iluminar parcelas inéditas de las ciencias y de las artes. O simplemente de la realidad”.

“Las personas que proceden de esa manera” replico, “corren el riesgo, me temo, de que las tomen por chifladas” “Muchas de ellas son, en efecto, especiales. No son como el común de los mortales. Es posible incluso que abunden los “borderlines”. Pero son ellas, en todos los ámbitos, las que mantienen viva la llama de la creación.

“La mayoría de nosotros estamos atrapados en la red geométrica como peces moribundos, atravesados por los ejes cartesianos como mariposas clavadas con alfileres. La libertad y la inventiva exigen una huida en diagonal”.

 

 

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223.-Emma me expone a grandes rasgos las ideas de un amigo suyo sobre el origen y el fin de la vida.

El escalafón más bajo lo ocupa la materia, es decir, la tierra, los minerales, el agua. Lo que él llama el mundo inanimado e inconsciente, aunque no por ello desprovisto de un oscuro barrunto de la dirección correcta del Universo.

Pero la materia es lo inerte, lo que carece de vida propia, y por ese motivo depende de la intervención de agentes externos para montarse en el carro evolutivo. Esos agentes son las plantas que se sitúan justo por encima.

La tierra, los minerales y el agua les sirven de nutrientes. Al absorberlos los elevan a su nivel que es ya el de la vida. Y de esta forma los dignifican y los dotan de más valor. Así se inicia la gran marcha hacia la realización total a la que tiende hasta el último grano de arena.

El tercer escalón corresponde a los animales que se alimentan de las plantas. Al incorporarlas estas dan un salto cualitativo, como en el caso de los minerales. El grado de conciencia y de autonomía va siendo cada vez mayor.

En el límite de la evolución se encuentra el ser humano que puede recurrir para su manutención a los tres reinos anteriores, el objetivo de sus miembros es acceder a este último estadio, más allá del cual se halla liberación. Aquí ya no se puede hablar de cambio sino de paso a otra dimensión que reabsorbe todo lo anterior y lo transmuta en pura luz, en felicidad sin mácula.

Del hombre se puede decir que ocupa un lugar ambiguo porque, aparentemente, por encima de él no hay nada, o sólo las rutilantes y remotas estrellas. Él no puede integrarse en una unidad superior como los minerales en las plantas y estas en los animales.

Al ser humano se le pide creer y ese requisito convierte su exclusiva naturaleza en un campo de batalla donde se enfrentan las afirmaciones y las negaciones. Una atalaya desde la que se puede mirar hacia arriba o hacia abajo.

Dos visiones fundamentales se perfilan: el hombre como producto último de la evolución o el hombre como frontera, la cual debe trascender para alcanzar la plenitud.

En él confluyen la animalización y la espiritualización. Quedarse en la primera es estancarse, incluso involucionar. Seguir adelante es aceptar el hecho evolutivo que nos conduce, según Theilard de Chardin, al Punto Omega.

Inevitablemente el hombre se ve tironeado por fuerzas regresivas y progresivas (o descendentes y ascendentes). En esa línea divisoria en la que está situado, en ese confín, los ataques y las emboscadas son el pan nuestro de cada día. Esa vanguardia constituye el reino humano.

La solución, para el amigo de Emma, no es la permanencia o el regreso a las etapas minerales, vegetales o animales, cuyos representantes, además, subiendo los correspondientes peldaños, aspiran a la liberación, la cual pasa por el hombre.

Pero este, con no poca frecuencia, se convierte en un tapón que bloquea ese proceso de forma que el daño no sólo se lo hace a sí mismo.

“La meta es que el cielo nos abra sus puertas.Mi amigo afirma también” dice Emma “que la gasolina de la evolución es el deseo, el cual se manifiesta a todos los niveles, sordamente en el mundo material y cada vez más abiertamente en el vegetal, el animal y el humano. En todos los estadios late el anhelo a la transformación que no debe ser frustrada so pena de crear ciénagas pestilenciales”.

“¿Y tú qué piensas?” pregunto a Emma que se encoge de hombros y responde: “No es una teoría asfixiante como otras que circulan por ahí”.

 

 

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222.-Entre los instrumentos que tiene el poder en sus manos para sembrar cizaña y dividir, uno de los más insidiosos es desde siempre la palabra, que por lo general acompaña a los otros expedientes como ineludible apoyo logístico.

Cuando los otros recursos fallan o su resultado es problemático, cuando se revelan inviables en suma, las palabras están ahí como un medio seguro para abrir zanjas sociales.

No sólo las palabras como insulto, descalificación o calumnia, que es uno de los primeros “argumentos” en situaciones de confrontación, y la prueba irrefutable de la catadura moral de los agentes que los esgrimen o lanzan. No sólo las palabras como engranajes de los discursos manipulatorios o como consignas incendiarias repetidas “ad satiatem” que irán calando en los espíritus acríticos hasta que las mentiras adquieran estatus de verdad.

No nos referimos a esos usos de las palabras sino a otro bastante extendido en la actualidad: el de descubrir al otro y ponerlo en evidencia. El de favorecer que él mismo se margine con sólo abrir la boca por utilizar ciertas palabras o por no utilizarlas.

Se puede calificar este método como un totalitarismo de baja intensidad cuyo objetivo es crear dos grupos: los guays y los que se atreven a expresarse con libertad. A estos hay que arrinconarlos porque son un estorbo. Hay que eliminarlos simbólicamente, condenarlos al ostracismo. O bien que espabilen y se suban al carro.

Las palabras como cámara fotográfica que retratan a quienes las pronuncian. Las palabras como estiletes que sajan sin piedad. Las palabras como “casus belli”.

Se trata de ser como yo, que soy avanzado y sé adónde hay que ir. Tu opinión vale poco o nada y no tienes idea de adónde nos dirigimos. O peor aún, rehúsas colaborar en este advenimiento feliz, al que tienes incluso la insolencia de llamar pantomima.

Este método verbal de corrección y acorralamiento tiene además la impagable ventaja de que lo puede aplicar cualquier pelagatos, desde el semianalfabeto a la choni que en su vida la ha visto más grande. Y el ajuste de cuentas puede caer sobre cualquier probo ciudadano, desde el catedrático con dos doctorados al oficinista lúcido que no comulga con ruedas de molinos.

Son las palabras como test. Dependiendo de lo que respondas aprobarás o suspenderás. Te darán unas palmadas de felicitación en la espalda o te colgarán un ignominioso sambenito. Emma lo tiene claro al respecto.

Cuando se ve involucrada en una coyuntura como la descrita, pregunta al maestrito de turno mirándolo de hito en hito: “¿Me estás examinando?” Normalmente le responden que no. “¡Ah, menos mal! En mi vida he pasado numerosos exámenes. Después, durante muchos años, los hacía yo. Ahora ni los hago ni me los hacen”.

“Los sistemas de corte despótico” replico “no admiten otra visión que la suya. Así que sólo los que son como yo tienen derecho a respirar. Y, sin llegar a tanto (la historia demuestra que ese camino se anda partiendo de presupuestos semejantes a este), los otros, los que se resisten o niegan a vivir en ese mundo maravilloso, esos gusanos deben ser segregados por ser individuos afectados de un proceso evolutivo defectuoso. El corolario es que ellos mismos se han labrado su ruina”.

 

 

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224.-Pregunto a Emma: “¿Tú eres optimista o pesimista?”. Rápida responde: “Esa cuestión me recuerda la que me planteaban de pequeña: ¿a quién quieres más, a tu padre o a tu madre? Imagínate mi reacción” “Ya entonces eras rebelde, supongo. Pero se trata de temas diferentes, no comparables”.

“Es otra de las muchas dicotomías en las que el ser humano se puede ver atrapado. Otra ratonera. Otra trampa en la que debatirnos. Otro par de etiquetas para lucir en la frente e ir pregonando el contenido del frasco. Otro motivo de discusión”.

Y sigue explicando: “Ya sabes que el optimista tiene una visión amable de la realidad. Tiende a ver el bien mientras que el pesimista tiene buen ojo para detectar el mal. Lógicamente su “Weltanschauung” es mucho más crítica. El primero se encuentra a gusto en su piel y no tiene problemas digestivos. Todo lo cual le hace creer en la existencia. El segundo es casi seguro que padece de urticaria o de dispepsia. Así que opta por la nada.

“Como, pongamos, ninguno de los dos es tonto, uno y otro son conscientes de los problemas sociales, económicos, convivenciales, etc., pero el optimista no deja de percibir un orden. Por detrás del guirigay, de los desafueros, de las miradas de odio, subyace una estructura, una red de gruesas cuerdas que soporta ese batiburrillo impidiendo su derrumbamiento. El pesimista sólo percibe una situación caótica. Si el mundo no ha saltado por los aires, es de puro milagro. Pero, tiempo al tiempo, acabará explotando y con un poco de mala suerte hasta conseguiremos ser testigos del… ¿cómo se dice ahora?”.

Quedo pensativo y respondo: “¿Evento?” “Eso: del evento”.

Volviendo al discurso de Emma, comento: “Lo que has expuesto se puede resumir en el ejemplo clásico de la botella que está medio llena o medio vacía, depende de quien la tase” “Bueno, ¿sabes lo que hago con esa voluble botella?”.

Calla, se lleva el vaso a la boca y da un largo trago de cerveza. “Esto. Y una vez trasegada la tiro al contenedor correspondiente”.

 

 

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213.-El presentador, sobrado de complacencia, pagado de sí mismo, quiso pillar al entrevistado con una pregunta sobre un político de signo contrario. El personaje invitado había capeado con gallardía el avieso cuestionario a que había sido sometido. Y ese triunfo molestaba al presentador que creyó ponerlo en un apuro cuando lo instó a decir algo positivo de su contrincante en el poder. Distante y sonriente se quedó esperando la respuesta que no tardó en llegar. Sin inmutarse el otro dijo que carecía de perspectiva, que el tiempo diría si ese gobernante había hecho algo bueno.

214.-Su vida se divide en tres periodos sólo exteriormente diferenciados. En su juventud fue “hippy”. En su adultez se adhirió al “look” obrero. Y ahora se ha convertido en un consumado “hipster”. Viste bien, con toques “vintage”. Repeinado y con gafas oscuras, compone una imagen que puede engañar a quien no lo conozca. Abandonó los estudios. Nunca ha trabajado. Es un “nini” con más de cincuenta años que ha cambiado de apariencia tres veces.

215.-Era un aparatito rectangular, negro, que cabía en la mano. Al principio me pareció una piedra pulida, un adorno para un collar, un colgante. Pero nada de eso era. Le pregunté al chico para qué servía ese invento. Se mostró remiso, como si no se fiara de mí. Esbocé la más encantadora de mis sonrisas e insistí.

“Sirve para indagar en el propio interior. Este dispositivo me permite profundizar en mí mismo en cualquier momento y lugar”.

El muchacho hablaba en serio. No había en su mirada el menor rastro de ironía. Sus palabras sonaban sinceras. No me estaba tomando el pelo. “¿Y qué haces después?”

“Después analizo” “¿Entras dentro de ti para para restablecer tu equilibrio?” “Busco la voz” “¿La voz o la verdad?” “La voz”.

“¿No sería mejor salir fuera?” “La confrontación con los demás es también provechosa. Pero este aparatito impide que me convierta en el muñeco de un ventrílocuo” “¿Alguna cosa más que haya que saber?” “Que nunca hay que forzarse”.

216.-La verdad es una aunque sus percepciones sean variadas, incluso contradictorias. La verdad, por naturaleza y por definición, es y sólo puede ser una.

217.-El entusiasmo (etimológicamente “soplo interior de Dios”, “inspiración o posesión divina”), entendido como “exaltación del ánimo por algo que lo cautiva”, es la condición que valida el trabajo artístico.

218.-La soledad propicia la inspiración, el bullicio la espanta. La primera es la tierra en la que germinan las ideas y chisporrotean las intuiciones. El segundo es estéril y sofocante.

219.-La inspiración es el camino que conduce a la verdadera patria del poeta, a esa tierra resplandeciente en la que la permanencia es siempre breve y problemática. Es el camino que lleva a lo más profundo del alma. En esa región no existe el yo. Es el lugar de la creación, la cual trasciende al individuo que se convierte en un instrumento, en un cauce de expresión.

La genuina alegría que se experimenta en esa inmersión y en esa estancia, es la prueba de la autenticidad de esos momentos. La prueba de que la vida verdadera es esa y no el cúmulo de deseos, inquietudes y expectativas que conforma nuestro diario penar.

220.-La vida y la literatura se entrecruzan inevitablemente en la escritura. No se puede prescindir de ninguna de las dos so pena de caer en el academicismo o en el “reality show”.

221.-La escritura es un acto de afirmación. La pluma, el bolígrafo, el lápiz o el ordenador son puntos de anclaje.

 

 

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204.-Si tras la muerte no hay nada, los sátrapas de la tierra y sus huestes se van a encontrar con ese providencial borrado. Si hubiese algo y encima les pidiesen responsabilidades, se les iba a borrar “ipso facto” la estúpida sonrisa de los labios. Más de uno iba a caerse redondo. Por supuesto, eso es aplicable a cualquier hijo de vecino. Pero en el caso de los señores del argamandijo tendría más gracia.

205.-Algunos piensan que sólo a los demás hay que ajustarles las cuentas, que ellos se irán siempre de rositas, que sus infamias quedarán a beneficio de inventario. Pero no es así. A corto, medio o largo plazo se produce una sedimentación de las inmundicias. Y el hedor de ese poso negro acaba prevaleciendo y soliviantando.

206.-Emma tiene amigas que se alborotan con suma facilidad a propósito de ciertos personajes. “Uno de ellos” me cuenta “es su bestia parda. Lo critican en cuanto abre la boca, antes incluso de hacer la declaración correspondiente. Lo censuran por querer ser el primero, por su irritante aire melancólico. En él todo es artificial y su vida no es más que una puesta en escena.

“Tras escucharlas se concluye que el personaje en cuestión no es real sino puro “marketing”. Este juicio incluye también a los pobres mortales que han sido abducidos por esa ficción, por ese invento sentimentaloide y empalagoso.

“Seguramente no es así, pero se sienten reconfortadas con esos trazos desdeñosos con los que están pintando su propio retrato”.

207.-Me comenta Emma: “Una prueba del desquiciamiento y desorientación del mundo actual la constituye la existencia de salas de fiestas especializadas en festejar divorcios”. Hace una pausa y me pregunta: “¿Desde cuándo se celebran los fracasos?”.

208.-Dice Emma: “Los pilares de la sociedad son tres” “Zaragoza, Huesca y Teruel” “Vaya, hoy estás chistosillo” “¿Cuáles son?” “No hablaré” “Por favor” “No quiero exponerme a una réplica mordaz” Finalmente, con la vista perdida en el expositor de los mariscos y las bandejas de ensaladilla y aliños, enumera: “La libertad, la justicia y el respeto”.

209.-Me cuenta Emma: “Por Navidad recibí un ejemplar del modelo de felicitación que se ha puesto de moda en círculos oficiales. No había ningún arbolito ni belén ni nada que recordase de lejos la festividad. De hecho no había imágenes. Sólo un texto filosófico de altura que había que leer dos o tres veces para enterarse del mensaje, el cual ya puedes suponer de qué género era”.

210.-Aceptar el principio de realidad significa comprometerse, trabajar, responsabilizarse. Hay épocas en que, por razones espurias, no se fomenta esta actitud sino su opuesta, en que se promocionan las actitudes adolescentarias. Los años pasan y sólo se es apto para la protesta y la beligerancia. Hay una agresividad que aflora con facilidad. La conciencia creada de que todo son derechos, aboca a la convicción de que todo se nos debe.

No es raro rechazar un trabajo alegando explotación, sin considerar que es una manera de empezar, de abrirse camino. Todas las generaciones han tenido que luchar por encontrar su sitio. Pero cuando se han inculcado ideas tendenciosas, desde el principio se quieren facilidades.

Pobres de los que creen que todo se les debe. Más pronto que tarde se convertirán en barcos a la deriva. Los movimientos maximalistas responden a ese planteamiento. La solución a mis problemas compete a otros.

211.-Una buena carraca manejada con insistencia acaba atolondrando al más pintado. Con tal de que las lengüetas callen, dirá que sí a cualquier cosa. Con eso cuentan los matraquistas.

212.-Me cuenta Emma que una amiga suya ha hecho de todo. La miro enarcando las cejas. “Refrena tu imaginación” Y me explica: “Esta amiga está muy implicada en el crecimiento personal, en la ampliación de la conciencia, en la espiritualidad. Cuando dije que ha hecho de todo, me refería a que ha hecho psicoterapia individual y de grupo, a que ha practicado la visualización y las afirmaciones, así como la meditación y la oración” “¿Y ha crecido mucho?” “Ella mantiene, y yo concuerdo, que esas técnicas, abordadas de forma realista, son una buena ayuda”.

 

 

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