Chumberas de frutas anaranjadas,
que nacieron de flores amarillas,
en apretadas y glaucas traíllas
de paletas de púas erizadas.
Monjes de túnicas azafranadas,
flanqueando del camino las orillas,
no empuñan címbalos ni campanillas,
ni tienen las cabezas rasuradas.
Perinolas de cobre mentirosas,
farolillos pintados de azarcón,
quien alarga las manos anhelosas,
seducido por su coloración
de luz dorada y encarnadas rosas,
lacerado es sin conmiseración.

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Beautiful!!!
Qué trabajo de la métrica y la rima! Impresionante!
Y que bella la descripción de las flores y las Chumberas…
Me encanta tu poesía y admiro cómo trabajas los sonetos. Permíteme decirte que escribes poemas dignos de tus antepasados españoles.
Felicidades!!
La forma del soneto impone una ardua disciplina. En éste, en concreto, me di cuenta, tras varias correcciones, de que el primer verso había quedado suelto; es decir, sin rima. Era éste: «Chumberas de frutos anaranjados». Tuve que cambiar «frutos» por «frutas» para arreglar el desaguisado, después de desechar otras posibilidades que me gustaban todavía menos.
Normalmente, escribo los poemas a partir de un verso que revolotea en mi cabeza. Lo atrapo, fijándolo en el papel, y trabajo sobre esa base.
Si de esta forma me sitúo en la línea de la tradición literaria española, sin desmerecerla demasiado, como escritor ¿qué más se puede pedir?
Gracias y saludos en un desapacible día de solano.
Tan ardua que , encantándome no me atrevo con ella. Hay que ser un poco matemático para lanzarse a la poesía, y más al soneto. Sobre las chumberas… pues que deciros, vivo en la parte seca de España, y como vecinas las disfruto. Y las padezco.
Una muestra de cruel laceración.
8 años, chumbo en mano y la frase que nunca olvidaremos ni mi padre ni yo…¡ Papá, mira, he cogido un higo,¿me lo como?
Sí, Juan, la verdad es que se requiere rigor, aunque sean versos libres y blancos, sin rima. Esto es válido hasta para la prosa. Es difícil conjugar el impulso creador, que todos sentimos, creo, y la necesidad de encauzarlo, de someterlo a medida, de darle forma. «La máxima libertad nace del máximo rigor» dijo Leonardo de Vinci.
Por mi tierra, que es Andalucía, abundan también las chumberas. Y la experiencia de coger un higo humbo con las manos y despues llevarte una hora quitándote las espinitas con unas pinzas de depilar las cejas también forma parte de mi pasado. Desde entonces me conformo con mirar esos vistosos frutos anaranjados. Si quiero comer uno, recurro a los vendedores que los cogen con una caña abierta por uno de sus extremos y luego los pelan con guantes.
Excelentes ejemplares
Ahora precisamente están llenas de frutos las chumberas, todavía verdes.