Balsámico silencio de la tarde,
cercano ya el momento del ocaso.
El cielo, poco a poco, va apagándose.
Lentamente se empañan los cristales.
En el jardín hay formas fantasmales
recorriendo el recinto con sus dedos.
Los campos van tornándose, a lo lejos,
de verdes y brillantes en opacos.
El silencio y la paz lo impregnan todo,
como una lluvia fina y persistente
que saciara, por fin, la sed del alma.
Al contacto de esta inefable calma,
que al espíritu nutre y ennoblece,
el mundo se sosiega y se embellece.

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Qué paz y serenidad transmite el poema. Me gusta mucho.
El poema es sólo un reflejo de la paz y de la serenidad que transmiten esos momentos finales del día, y de los que disfruto en mis paseos con Gabriel.
El soneto es también un homenaje a la belleza, de la que «el cielo despejado del atardecer» es «una muestra material» (Aldous Huxley), visible.
can’t understand your words, but I think I could understand the amazing photos! 🙂
peace
xandi
Thanks, Xandi. I can understand (music is an international language) and, of course, enjoy your musical selection. Sincerelly.