En tardes desabridas el ladrar de los perros
que a su antojo portean las ráfagas de viento
de perros solitarios que los dientes enseñan
a cualquiera que pasa delante de la verja
tras la que corretean se agitan saltan penan
en las tardes de marzo ladridos sin respuesta
de bestias encerradas en casas donde acechan
las sombras de la tarde de esta tarde marcera
que con su dulce aliento no entibia primavera

Esta obra está bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivadas 3.0 Unported.
Me gustan los versos que se van arrastrando a lo largo del poema encabalgándose unos en otros, remoloneando sin pausas ni comas como imitando a ese invierno que se resiste a dar paso a la próxima estación.
Creo que del invierno estamos pasando directamente al verano. Ojalá me equivoque y nos quedemos en la primavera.
Gracias por tu comentario de este poema «en bloque».