La muchedumbre vociferante que enarbolaba objetos puntiagudos, avanzaba por el camino en dirección al puente.
Los lugareños venían dispuestos a todo. Nadie les iba a impedir cruzar esa ciclópea construcción sobre el profundo tajo tras el cual se extendía el bosque.
El invierno estaba siendo particularmente duro. Ésta era la razón de que los aldeanos se atreviesen a desafiar a la inquilina de esa sombría espesura.
Traían horquetas, bieldos, hoces, guadañas, enmohecidas picas. Venían decididos a ensartar a la bruja y a arrojarla al abismo.
La mujer los estaba esperando en mitad del puente. Cuando la vieron allí sola, sin el menor asomo de miedo, la turba se paró en seco.
Los cabecillas, perplejos, perdieron más tiempo del necesario en reaccionar.
El pelo revuelto de la bruja se erizó. Luego se dividió en dos crenchas que adoptaron la forma de cuernos.
Este prodigio era sin duda una prueba de su poder. Los aldeanos recordaron que esa mujer tenía fama de dominar a los vientos. Los instigadores de la revuelta habían tenido que convencerlos de que los vientos son libres y no se someten a nadie.
La bruja alzó los brazos y extendió las manos de largos dedos descarnados y empezó a soplar una brisa que pronto se convirtió en vendaval.
El aire embravecido trajo consigo nubes grises que se fueron acumulando hasta formar un fúnebre dosel.
Una oscuridad tan espesa como el alquitrán, acompañada de un plúmbeo silencio, engulló a la sobrecogida muchedumbre.
Sólo la imagen bicorne de la bruja con los brazos en alto y los dedos engarabitados, como un insecto prehistórico atrapado en una piedra de ámbar, fosforecía en el seno de las tinieblas.

Esta obra está bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivadas 3.0 Unported.
Hay veces en que me asusta la idea de ser personaje de uno de tus cuentos, siempre me parece que sería de aquellos que se los lleva el vendaval…
Muy buenas las descripciones y el trabajo del suspenso, muy bueno el ambiente que crean las palabras.
Supongo que el hecho que me asuste, hace de esto un buen cuento 🙂
Saludos desde Santiago!
Si el cuento te ha creado inquietud, significa que se ha conseguido creer el ambiente, un efectismo apropiado. Así que me alegro de que el cuento te haya asustado un poco 🙂
Si fueras un personaje de uno de mis relatos, no dejaría que te arrastrase ningún vendaval o te perdieses en una tormenta. Me entristecería 😦
Sorprendente relato. Bueno habrá existido dos clases de brujas, las buenas y malas, Julio Caro Baroja hablaba de ellas.
Antonio Buero Vallejo, genial Señor, como persona y escritor decía: » Y ahora viene lo más difícil…Casi me alegro de tu llegada. Yo hago lo posible por conservar el buen sentido, pero en este país de brujas y consejas no es fácil. Porque en la playa hay una gruta que el pueblo entero visita…Dicen que allí oyen voces».
A la bruja de este cuento iban a ensartarla en una pica y ella reaccionó recurriendo a sus poderes. Si la hubiesen dejado tranquila en su bosque, allí estaría sin hacer daño a nadie. Pero el ser humano tiene la nefasta tendencia ancestral de buscar chivos expiatorios sobre cuyas espaldas cargar las desgracias y las culpas.