Aunque sea inmodestia decirlo, a mí me gusta también ese paisaje de olivos serranos bajo un dosel de nubes que dejan ver un cielo color turquesa. Un abrazo. Y que tengamos todos una fructífera semana.
¡Que alegría inmensa un camino, siempre al final existe un camino de salida aunque no nos lo creamos!, la providencia divina juega con nosotros, a veces duramente y otras nos regala la oportunidad cuando menos lo esperamos.
Recuerdo cuándo tomé esta foto: en un día de finales de septiembre que presagiaba el otoño, aunque tímidamente. Aquí la lluvia tarda en llegar. Las nubes grises y luminosas planeando sobre los olivos de un verde ceniciento daban a esa hora un toque especial. Tal vez, como tú indicas, eran una llamada de Dios.
Preciosa fotografía, Antonio. Enhorabuena.
Un fuerte abrazo y buena semana.
Aunque sea inmodestia decirlo, a mí me gusta también ese paisaje de olivos serranos bajo un dosel de nubes que dejan ver un cielo color turquesa. Un abrazo. Y que tengamos todos una fructífera semana.
¡Que alegría inmensa un camino, siempre al final existe un camino de salida aunque no nos lo creamos!, la providencia divina juega con nosotros, a veces duramente y otras nos regala la oportunidad cuando menos lo esperamos.
Las Impresionantes nubes, es la llamada de Dios.
Recuerdo cuándo tomé esta foto: en un día de finales de septiembre que presagiaba el otoño, aunque tímidamente. Aquí la lluvia tarda en llegar. Las nubes grises y luminosas planeando sobre los olivos de un verde ceniciento daban a esa hora un toque especial. Tal vez, como tú indicas, eran una llamada de Dios.