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muy bonitos
Y vistosos. Saludos cordiales.
¡¡ Helos ahí !!: Añales, bienales y perpetuos; con su áspero aroma adusto de siempre y esa tintura carmesí, lila o granate, tal cual adornaban las terrazas en las que se crió uno de niño, tanto al Norte como al Sur de una península íbera, polifacética en climas, paisajes y paisanajes.
Me acarrean recuerdos prolijos de una infancia asombrada por prodigiosa, muy a menudo en su habitual compañía, cercano al tacto de su singular epidermis de terciopelo… de tan robusto aguante.
Ya bien dorados por soles australes o boreales acompañaron aquellas jornadas ingenuas… siempre impasibles.
Cuídalos mucho, Antonio. Se lo merecen.
Tu texto, tan rico en matices, me ha hecho visualizar los geranios, incluso olerlos y tocarlos. Tal es tu capacidad de evocación y de convocación de imágenes y recuerdos.
Aquí queda este presente literario. No te quepa duda de que cuidaré mis geranios de aterciopelados pétalos. Un abrazo.