Años después, Francisco el labrador cuenta la historia de Tabalet, el niño desaparecido, a Sigüenza.
Durante mucho tiempo no se supo nada de él. Cuando regresó, no lo conocía nadie.
“-¿Ése es Tabalet? ¡Ése no es Tabalet! ¡Ése no debiera ser Tabalet! Tabalet era Matietes, que se perdió buscando al tío Lloréns, buscando la felicidad del tío Lloréns, la felicidad que fue para otro”.
Ni siquiera Agustina, completamente sorda, a quien le gritan: “Éste es Tabalet; ya lo tenemos”, lo identifica. “Su Tabalet también es Matietes, el que se perdió y ya no ha de venir”.
Pero ha vuelto. Francisco se lo presenta a Sigüenza.
“Acababan de pararse en un portal. Un hombre tullido se removió desde los riñones a la nuca como un gusano pisado por la mitad. A cada instante se cogía las piernas de trapo subiéndoselas y doblándoselas como parras. Angustiaba verle en una silla de pleita tan alta, tan flaca, tan dura.
-En esta silla me creo que estoy de pie -.Hizo una sonrisa de encías heladas, y siguió: -A mediodía me tiro a tierra y, arrastrándome para la llar, me guiso la comida, y otra vez de cara a la “planissa”.
Matietes ha pagado su precio, pero no todo es dolor y miseria. Como prueba de ello, invita a los visitantes a contemplar su tesoro, el leitmotiv de su niñez, o de la niñez, el desenlace de su búsqueda que cuelga de una vieja estaca del muro: el tambor de aro azul con su bolsa de vaqueta de los palillos.
Sigüenza buscó una buena palabra de despedida:
-¡Dios proveerá!
Y añade Francisco:
-Dios aprieta y a veces… ¿verdad, Tabalet?
¡Tabalet! Y Sigüenza se revolvió a mirarle como si fuese un aparecido.
-Asómese y verá.
En lo fosco, la vieja estaca del muro, con la cuelga del tamboril y la bolsa de vaqueta de los palillos, era para Tabalet una rama verde de gozo.
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Tabalet (y II)
Posted in Antología, tagged Francisco el labrador, Matietes, Sigüenza on diciembre 8, 2011| Leave a Comment »