XVII
De Gracián qué decir sino que era un auténtico
fenómeno de feria.
Desde que vino al mundo tenía ya la cara
que tuvo de mayor.
Él siempre fue mayor, egoísta, mezquino.
Siempre tuvo una cara de adulto endemoniado
Contemplemos por último, sin detenernos mucho,
pues no vale la pena, a ese enano chillón
con gorro de tres puntas y cetro de cartón,
haciendo jeribeques.

Esta obra está bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivadas 3.0 Unported.