Desde la bahía contempló el mar. El agua de un azul más intenso que el del cielo. Las gaviotas tan blancas como la espuma. Era un buen día. Un día como tantos. Un día cualquiera. Y el barco estaba listo para la travesía. Sólo hacía falta levar anclas e izar las velas. Coger el timón y zarpar. Partir hacia nuevas tierras, hacia nuevos sueños. Impulsado por vientos desconocidos. Arrastrado por poderosas corrientes. Navegando sin miedo. Controlando el vértigo del océano. Como un avezado capitán.

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Precioso Antonio…un relato corto que me ha llegado al alma…..navegaré sin miedo…..
Gracias, Carmen. Todos somos caminantes o marinos, depende de la metáfora que más nos guste.
Gracias Antonio que alegría que haya abierto el bosque silencioso, un abrazo y feliz navidad besos.
Tenía esta idea en la cabeza desde hace tiempo. Y ahora antes de Navidad, me he decidido a lanzar mi barquito a la mar. Feliz Navidad para ti y los tuyos. Un abrazo.
Seguro que este barco llega a buen puerto. Estaremos pendientes de lo que escribas en tu ciberbitácora. Saludos.
Eso espero, Tartésico. Aunque lo importante, creo, es navegar.
Dice Kavafis en su poema Itaca:
«Pide que tu camino sea largo.
Que sean numerosas las mañanas de verano
en que con placer, felizmente,
arribes a bahías nunca vistas».
Hola Antonio
Estoy seguro de que este blog va a ser bueno y estaré muy pendiente de todas sus actualizaciones. Un abrazo, que los vientos te sean favorables y feliz travesía.
Gracias, Gonzalo. Me disponía a enviarte un mensaje o a visitar tu facebook para desarte feliz cumpleaños, lo que haré a continuación. Los vientos, como tú sabes, cambián de dirección, se apagan y entonces sobreviene una calma chicha, o se convierten en huracanes. Pero ahí están los buenos navegantes para capear cualquier temporal.
Te deseo un feliz y fecundo viaje en la nueva travesía en la que con tanto entusiasmo acaba de zarpar este valiente y tenaz capitán. Un beso.
Cuántas cosas hermosas dices en tu comentario. Otro beso.
Hola!
He leído varias cosas que has escrito y me gustan. Te felicito por lanzarte a la aventura de crear y compartir lo que vas naciendo de ti.
Me encantaría recibir tus posts por correo, es posible suscribirse a tu blog?
Gracias por las fotos y los poemas, me han dado ganas de subir los míos también =)
Mucha suerte, que estes bien!
Pilar.
Gracias, Pilar. Hace tiempo que me lancé a la aventura de escribir. El blog, sin embargo, lo he creado recientemente. Tus palabras son muy alentadoras y si, además, el material de El bosque silencioso te ha servido de estímulo, eso es una gratificación extra. Me pasaré más detenidamente por tu blog, al que ya le he echado un vistazo.
Para suscribirse (si no me equivoco porque no estoy muy ducho en este mundo), vas a Deja un comentario. Debajo del recuadro hay una opción que dice: Recibir nuevas entradas por email. La marcas, pulsas Publicar comentario, y creo que eso es todo. Suerte y que tengas una buena semana.
El lenguaje marino como metáforas de la vida siempre me ha encantado, encantador texto, dulce y con una invitación a la valentía, inteligente invitación.
Este fue el primer post que publiqué hace casi cinco años. El texto inaugural y emblemático de esta aventura internáutica. Le tengo mucho cariño.
La canción y el título de la canción de Joe Cocker son excelentes.