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¡Y pensar que las abejas nacen sabiendo cómo bailar para mostrar dónde hay polen! Eso lo aprendí en una clase de General Linguistics en la universidad y desde entonces nunca he dejado de maravllarme con estas trabajadoras incansables y nobles proveedoras de miel.
El calor andaluz se hace sentir en los pastizales, pero las flores se mantienen airosas y siempre bellas… al fin y al cabo, tienen para quien estarlo 😀
El verano lo sobrellevo mal por el calor, pero es una estación que, como todas, encierra mucha belleza. Sólo es cuestión de descubrirla. Y la verdad es que no hay que esforzarse mucho.
Incansable trabajando
en la flor del diente de león,
de amarillo intenso y puro
el pasto perdió su color,
el calor implacable
no perdonó su verdor…
Este salió un poco severo….
El verano andaluz se merece que se le trate con esa severidad e incluso con más. Además, todo lo que dices es cierto.