Antonio!!
Qué linda la secuencia de fotos que has elegido, y como siempre el poema brece de rima asonante le acompaña tan bien.
Ya estoy instalada en la casa en donde espero vivir mientras esté en Inglaterra, me falta uno que otro trámite y ya comencé las clases.
La vida se muestra benévola y desafiante a la vez, una mezcla de emociones y sorpresas, así como de nacionalidades y de razas por todos lados.
Me siento muy feliz y estoy contenta de poder tener conexión a internet desde la casa, para poder postear más seguido aquí en el blog.
Por último, ya no tendremos tanta diferencia de horario, me parece 🙂
Cuánto me alegro de que ya estés instalada y las cosas te vayan bien. Realmente es un cambio notable y estoy seguro de que te va a enriquecer humana y literariamente. Se me olvidaba: y lingüísticamente.
Creo que ahora estamos en el mismo meridiano, el de Greenwich. Eso quiere decir, si no me equivoco, que es la misma hora en España e Inglaterra; o bien la diferencia es poca.
Se me ocurre que ahora vas a vivir dos otoños y dos inviernos consecutivos. Pero te vas a desquitar porque, según tengo entendido, la primavera inglesa es una de las más bellas. Saludos cordiales.
Me recuerdas lo del otoño… creo que eso ha sido uno de los puntos más sensibles. Pasé a estar siete días en Santiago, todo floreciendo, los pájaros cantando y ese aire tibio que promete que la vida será buena sólo porque hay más horas de sol… Me subo al Air France, ando 16 horas y me encuetro con unas calles llenas de hojas caídas y los frondosos árboles volviéndose amarillos… lo primero que me dije fue «Quién cresta me llevó la primavera!!!»
Afortunadamente, mis compañeros no entienden español y no me vi en la necesidad de traducirle a nadie, pasó por un exabrupto latino…
Pero aún la extraño, siento como si me hubiera envejecido más rápido… ya se me pasará. Confiaré que la primavera inglesa me traerá consuelo 🙂
Ah! Sí, estoy en el meridiano de Greenwich, es las 10:30 de la noche en este momento…
Bueno, tiene que ser todo un choque cerrar y abrir los ojos y ver que la naturaleza ha dado un vuelco de ciento ochenta grados.
A mí me ocurre lo contrario que a tí. El verano se resiste a abandonarnos. Aunque los días, gracias a Dios, son más cortos, sigue haciendo calor. Ya me gustaría ver cómo amarillean las hojas de los árboles y, tras una rociada de agua, la hierba reverdece y el ambiente refresca.
Como creo que en el cambio has perdido alguna que otra hora, esa sensación de que has envejecido un poquito no es una fantasía. 🙂
Supongo que casi nada: algunos segundos, que podrás recuperar viviendo más intensamente.
Este poemita es el segundo de una serie (el primero lo publiqué la semana pasada acompañando a un par de fotos: «Amanecer»), que irá apareciendo durante este mes de octubre. Digamos que el tema sobre el que gira es lámpara-llama.
Me alegro de que te gusten estos versos heptasílabos.
Antonio!!
Qué linda la secuencia de fotos que has elegido, y como siempre el poema brece de rima asonante le acompaña tan bien.
Ya estoy instalada en la casa en donde espero vivir mientras esté en Inglaterra, me falta uno que otro trámite y ya comencé las clases.
La vida se muestra benévola y desafiante a la vez, una mezcla de emociones y sorpresas, así como de nacionalidades y de razas por todos lados.
Me siento muy feliz y estoy contenta de poder tener conexión a internet desde la casa, para poder postear más seguido aquí en el blog.
Por último, ya no tendremos tanta diferencia de horario, me parece 🙂
Cuánto me alegro de que ya estés instalada y las cosas te vayan bien. Realmente es un cambio notable y estoy seguro de que te va a enriquecer humana y literariamente. Se me olvidaba: y lingüísticamente.
Creo que ahora estamos en el mismo meridiano, el de Greenwich. Eso quiere decir, si no me equivoco, que es la misma hora en España e Inglaterra; o bien la diferencia es poca.
Se me ocurre que ahora vas a vivir dos otoños y dos inviernos consecutivos. Pero te vas a desquitar porque, según tengo entendido, la primavera inglesa es una de las más bellas. Saludos cordiales.
Me recuerdas lo del otoño… creo que eso ha sido uno de los puntos más sensibles. Pasé a estar siete días en Santiago, todo floreciendo, los pájaros cantando y ese aire tibio que promete que la vida será buena sólo porque hay más horas de sol… Me subo al Air France, ando 16 horas y me encuetro con unas calles llenas de hojas caídas y los frondosos árboles volviéndose amarillos… lo primero que me dije fue «Quién cresta me llevó la primavera!!!»
Afortunadamente, mis compañeros no entienden español y no me vi en la necesidad de traducirle a nadie, pasó por un exabrupto latino…
Pero aún la extraño, siento como si me hubiera envejecido más rápido… ya se me pasará. Confiaré que la primavera inglesa me traerá consuelo 🙂
Ah! Sí, estoy en el meridiano de Greenwich, es las 10:30 de la noche en este momento…
Bueno, tiene que ser todo un choque cerrar y abrir los ojos y ver que la naturaleza ha dado un vuelco de ciento ochenta grados.
A mí me ocurre lo contrario que a tí. El verano se resiste a abandonarnos. Aunque los días, gracias a Dios, son más cortos, sigue haciendo calor. Ya me gustaría ver cómo amarillean las hojas de los árboles y, tras una rociada de agua, la hierba reverdece y el ambiente refresca.
Como creo que en el cambio has perdido alguna que otra hora, esa sensación de que has envejecido un poquito no es una fantasía. 🙂
Supongo que casi nada: algunos segundos, que podrás recuperar viviendo más intensamente.
Muy bonitos y sugerentes los versos. Me gustan
Este poemita es el segundo de una serie (el primero lo publiqué la semana pasada acompañando a un par de fotos: «Amanecer»), que irá apareciendo durante este mes de octubre. Digamos que el tema sobre el que gira es lámpara-llama.
Me alegro de que te gusten estos versos heptasílabos.