Vivir en la cresta de los días
Al arrullo incansable de la olas
De cuya espuma Afrodita naciera
Vivir en lo efímero, en las horas
Que su fragancia esparcen y regresan
Al lugar misterioso del que surgen
Vivir en los penachos jaspeados
Que coronan la frente de los meses
Trocándolos en aves mensajeras
Vivir en la cima de las cosas
En los pináculos de las iglesias
En las espadañas de las ermitas
Vivir en la copa de los árboles
Al arrullo apacible de las hojas
Y en las ramas floridas y verdeantes
Y en los frutos maduros del otoño
Vivir sin abrigo, vigilando
El paso de las aves migratorias
Acechando a las estrellas fugaces
Pendiente de las hileras de hormigas
Vivir en el gozo de los días
Al arrullo incesante de las horas
Que surgen, evolucionan y pasan
Como los cangilones de una noria

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En el tercer verso de la penúltima estrofa no quieres decir estrellas en vez de estrechas?
Reza el dicho clásico: «Aliquando bonus dormitat Homerus». De vez en cuando se duerme el bueno de Homero. Y eso, eludiendo cualquier comparación, es lo que ha ocurrido. Paso a corregir ese despiste. Gracias por señalármelo.
Sí, a mí también me parece una buena idea haber convertido El Bosque Silencioso en un dominio web. Es más fácil de localizar y de recordar.
Ahh! Se me olvidaba: enhorabuena por tu nueva dirección, ahora es mucho mas simple, bonita y fácil de recordar.
Me siento incapaz de hacer un comentario que esté a la altura de este poema sobrecogedor, intimo, vivificador y muy emocionante. En el percibo aromas de grandes poetas y literatos a los que admiro. Y al mismo tiempo, ese sello tan personal y exquisito que imprimes a todo lo que escribes. Una gozada para leer y releer. Bellísimo
Gracias, Gonzalo. Tus comentarios en general y éste en particular son muy alentadores. Yo me considero una hormiga de la literatura que, tenazmente, carga cada día con su palabrita sobre el lomo para llevarla al horno donde cocino mis platos. En cuanto a tu comentario, lo considero una escarapela que luciré orgullosamente en la solapa.
Vivir en la cresta…sí…ojalá se pudiera siempre…pero…algo nos despierta del sueño, a vivir toca.
Toca vivir no en la cresta sino en los pies o a los pies de los días. Pero con la imaginación podemos remontar el vuelo y vivir plena, placentera y libremente.
Placentero pensamiento.
Se respira libertad con este poema.
Antonio, tu blog tiene mucho Valor, es como un Libro de Conversaciones donde nos paseamos por el bosque silencioso lleno de sonoridades del alma. Si todos estos intercambios pudiera recogerse en un libro, sería maravilloso.
Es una idea excelente. Quién sabe si un día se hará realidad. De momento ya tenemos la certeramente poética presentación de Libro de Conversaciones que tú has hecho.
Seductoras la música y las escena de Giacomo, al que llaman feamente, según he alcanzado a entender, y Francesca.