Conozco tus argucias y tus estratagemas.
Por eso, cuando dices: “Entonces te das cuenta
de que nada es verdad, nada vale la pena”,
una alarma resuena.
El agua de la vida, el fuego que devora,
del mar en los rompientes el fragor de las olas,
las antiguas liturgias, los cantos de alabanza,
la retama, el romero, las conchas revestidas
de iridiscente nácar, los lirios, las mosquetas,
los altos gallardetes que ondean en las ferias,
las alondras, las nubes, las flores del almendro:
todo eso es verdad, y tantas cosas más
que tú también conoces.
No me digas que todo es una gran mentira.
El fuego que devora. El agua de la vida.


Siempre hay algo que nos sostiene y por lo que seguir adelante. Lo importante sentirlo claramente en nuestro interior. Bonitas fotos.
Sí, si buscamos dentro de nosotros, seguro que encontramos una buena razón para seguir caminando. A veces, ni siquiera es necesario ahondar demasiado.