Iré por esos mundos vestida de poeta
con la túnica blanca de los buenos deseos
las manos rebosantes de besos del pasado
y un rictus en mi boca que simule mi dicha
Iré sofisticada con un disfraz de mujer
entre el Ángelus tibio y la siesta demente
llorando lo que quise, riendo lo que tuve
amando lo que huyera y odiándome sin voz
Iré por esas noches cansada de jazmines
por el letargo idiota de un no ser acabado
hacia la cima inmensa del polvo de mi camino
Iré en las madrugadas que no tienen mañana
rodando entre tumbas de amores
para buscar la sonrisa de una niña de algodón
que quiera ir un día por donde no fui yo…

!Qué fuerza y qué determinación transmite el poema! Un ser anhelante que a pesar del desamor sigue en su empeño de recuperar lo mejor de sí mismo. Es mi interpretación.Pero el poema es más. Es la belleza del lenguaje, las imágenes que genera, su musicalidad.