II
Las golondrinas salen a su encuentro
en alegre desbandada.
Las ranas y los sapos
se ponen a croar enloquecidos.
Hasta el tímido conejo
se asoma a la boca de su madriguera
para presenciar su llegada.
Su furia es proporcional a la calma que reina
cuando se retira a sus ignotos dominios.
Nada hay más bello
en los miles y miles de galaxias
que pueblan el universo,
que sus esponsales con el sol.
De esta unión que descompone la luz,
nace un arco perfecto y coloreado.
Sobre todo lo que se mueve o se está quieto,
sobre los ratones como sobre los elefantes,
sobre las casas y los champiñones silvestres,
sobre esto y sobre aquello,
sobre no se sabe cuántas cosas
que a lo mejor ni nombre tienen,
pero que no por eso son ignoradas por ella,
que todo moja, que todo limpia, que todo refresca,
¿quién puede ser sino ella?
La lluvia,
naturalmente.

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guapo.
naturalmente…
Me alegro de que el poema te haya gustado. Feliz velada.
Naturalmente que si! Precioso Antonio, 🙂
Gracias, Cristina. Un abrazo.
Bravo! y beso
Muchas gracias, Beatriz. Que tengas un feliz día.
La lluvia y basta… Hermosísimo poema para redondear este ciclo, Antonio. Su fuerza reside en la sencillez de sus imágenes, que no por ello, superficiales.
Gran abrazo, amigo.
Gracias, Ernesto. Pronto tendremos, espero, las lluvias primaverales, que hermosearán el campo y la ciudad. Después vendrá el tórrido y largo verano, durante el cual no cae una gota. En invierno tampoco llueve demasiado. Sólo en las estaciones intermedias disfrutamos del arrullo pluvial. Un abrazo.
Aquí en Ciudad de México, las cosas no siguen ese curso. Si el clima toma su costumbre habitual, de antaño, En mayo comienzas las lluvias que siguen hasta julio. Nuestro verano nunca cálido. Las altas temperaturas se presentan a fines del invierno y en cierta parte de la primavera. Otoño es fresco y medio lluvioso y el invierno puede ser muy crudo o más benigno. Finalmente, la ciudad se encuentra sobre una laguna, a gran altitud, encerrada por una cadena montañosa y volcánica.
Toda una experiencia.
Vaya un abrazo fraterno.
Un poema «Tocante» porque acaricia todo, quizás en la actualidad faltan más abrazos entre los seres humanos y caricias porque hasta en la amable conversación se incluye esos abrazos a través del intercambio de ideas, de posibilidades de creación y siempre que se haga con respeto.
» ¿quién puede ser sino ella?», eso nos preguntamos ¿ Y quién puede ser?.
Este poema es un elogio de la lluvia que aquí en el sur, en Andalucía, se hace rogar. Por eso siempre que llueve es un acontecimiento. Este año ha caído poca agua. Este año he echado de menos a la hermana lluvia.