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A ratos me parece
que vivo de prestado
que soy como un espectro
deambulando entre espectros
que no tengo sustancia
y declaro quejoso
a ella se lo debo
a ella a su influencia
Y luego me arrepiento
de tales arrebatos
y me digo turbado
cómo pude dudar

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La duda es hermosa también Antonio, nos ayuda a crecer. Preciosas palabras. Un abrazo fuerte.
Siempre y cuando no sea paralizante y nos ocurra como al asno de Buridán que, indeciso entre dos montones de heno, acabó muriendo de inanición.
Pero sí, ser humano significa convertirse en presa de la duda, enfrentar sus dilemas, optar por esto o por lo otro.
En el poema se plantea una duda profunda, vocacional. Un desafío que sólo se resuelve asumiendo ese estado repleto de altibajos, conflictos y tropiezos. El autor lo sabe. Por eso se arrepiente de su reacción pueril de rechazo y culpabilización, de esa pataleta.
Que tengas una fructífera y gratificante semana.
Gracias Antonio, para ti también, bonita semana! Espero no caer en la trampa de la duda!
Qué hermosa pieza, cher Antonio. Exquisita canción cargada de fuerte emoción. Deleitosa lectura, amigo. Abrazo grande y pleno de poético afecto.
Gracias, Ernesto. Tus comentarios, en los que se mezclan tu penetración literaria y tu estima personal, son un magnífico estímulo para proseguir esta recién estrenada semana de apretada agenda. ¡Con lo que a mí me gusta la tranquilidad y vivir(me) a mi propio ritmo! Un fuerte abrazo.
Te considero, Antonio, soy del mismo sentir: el anhelo por la tranquilidad, lejos del mundanal ruido, para vivir(me) al propio ritmo. Pero en fin, es la época que nos ha tocado sobrevivir, y sólo queda adaptarse a ella y rascarle espacios para uno y la actividad que tanto amamos. Otro apretado abrazo para ti también.
En mis oídos resuenan a menudo los conocidos versos de fray Luis de León, sin tentaciones pastoriles ni bucólicas, en su humana pureza y en su prístino deseo de una vida sosegada. Pero ésta es nuestra época, a ella tenemos que adaptarnos, de ella tenemos que dar testimonio, en ella tenemos que dar nuestra medida. Que Dios nos asista.
Superbe !!!
Un grand merci.
Merci à vous, j’ai pris beaucoup de plaisir à lire votre poème.
Una maravilla encontrar este estupendo espectro, es diferente, muy humano y lleno de emociones, ¿ quién no ha vivido de prestado algunas veces?, creo que casi todos o al menos es lo que nos ha parecido en ciertos momentos, según las circunstancias o nuestra personalidad en un punto de nuestra frágil madurez.
Es bueno arrepentirnos de algo no hay que dudar de ello, al igual que nunca debemos arrepentirnos de una actitud nuestra si estamos muy seguros de ella y otros nos quieren indicar lo contrario.
Supongo que casi todos hemos tenido una experiencia semejante a la consignada en el poema. Me refiero al hecho o más bien a la constatación de sentirse fantasmal, de pasar de la categoría de persona de carne y hueso a la de espectro ambulante.
Nuestra madurez se resquebraja a veces y nuestra debilidad esencial gana la batalla, dejándonos a la intemperie.
En el poema se habla de una influencia, de una atracción, como las causantes de ese estado. Pero el poeta se arrepiente de cargar en la cuenta de «ella» esa caída en el camino.
Me parece a ratos que no soy yo misma…
Y que llega otra y me sustituye sin yo querer…no me pide ni permiso para tal sustitución, pero esa » otra» contribuye a que aprenda más de mí misma.