32.-Que eso se te quite de la cabeza. Las condiciones ideales son propias del Empíreo, pertenecen al País de Nunca Jamás. En este mundo sólo existen las condiciones reales, que son las que son, unas veces más favorables y otras francamente complicadas. No hace falta que me extienda sobre este punto que tu propia experiencia confirmará sin duda.
No se trata de esperar esa maravillosa situación que nos permita expandirnos, dar la medida de lo que somos, realizar esos sueños que amorosamente acariciamos. Esa actitud no es más que un patético autoengaño. Una trampa que nos tendemos y en la que caemos de buen grado. Un expediente para encubrir nuestras carencias y limitaciones, de las que nadie está libre y que conforman las situaciones personales, ésas de las que hay que partir, las únicas sobre las que se puede construir algo.
Así que olvidémonos de ese espejismo y atengámonos a las circunstancias concretas, a las que a cada uno nos ha tocado en suerte, de las que hay una extensa gama, pero que raramente coinciden con nuestros deseos, o sólo de forma parcial.
Ponte a trabajar con los mimbres de que dispones, que seguro que puedes trenzar un bonito canasto. El cual no figurará nunca en la vitrina de un museo, ni falta que hace, pero que a ti te ha servido para desarrollar tus capacidades, para ocupar tu tiempo y para encauzar tu energía productivamente. Tus principales armas son tu resolución y tu pericia, y eres dueño de ambas. Los resultados van a depender mucho del uso que de ellas haga.
Los cambios óptimos, los maximalismos, las condiciones ideales son las excusas de los trápalas, de los que temen comprometerse, de los gandules, de los inútiles
Deja, pues, de lloriquear y sácale partido al día a día en la medida de tus fuerzas y habilidades, independientemente de que llueve o ventee, haga frío o calor.

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Y porque esperando las condiciones ideales, se puede ir la vida, alcanzándote la muerte…
Me encantó tu reflexión, Antonio querido. Vaya un gran abrazo, amigo.
Por supuesto. Como nos pongamos a esperar tiempos mejores, poco o nada vamos a hacer. Al menos, mientras esperamos el santo advenimiento, podemos desarrollar alguna actividad: leer, regar las plantas o pasear al perro. Pero estar mano sobre mano, aguardando que me saquen las castañas del fuego o que todo me venga rodado, es lo más deprimente que puedo imaginar. Un abrazo.
«Ponte a trabajar con los mimbres de que dispones»…, totalmente cierto amigo. Un saludo.
La gente que está siempre lamentándose de su situación resulta un poco fastidiosa. Saludos cordiales.
Creo que ya te lo había comentado antes, conozco a bastantes personas bien creativas y con talento (sean artistas visuales o músicos) que pierden su valioso tiempo comprando, o más bien acumulando, los mejores materiales (sea papel, oleos, instrumentos de música, aparatos electrónicos para grabar, software etc) para ‘poder empezar en condiciones’. Nunca tienen lo que necesitan y aplazan el proceso creativo concreto eternamente. Otro argumento es que necesitarían más bien ‘un estudio’, para el cual no hay dinero en la mayoría de los casos.
Es curioso ese círculo de aplazar y comprar. Tambien puedes dibujar o pintar con materiales simples y si toca en la cocina. Yo lo hago asi. Es una de las razones por la cual trabajo ‘en pequeño’, pero eso es lo que hay. Las limitaciones a veces te obligan a ser aún más inventivo, es un desafío artístico más, en mi opinión. Un abrazo. Me encanta esta serie. Das mucha caña, jajaja!
Es como dices, Rosa. Necesitamos esto y lo otro. No podemos empezar porque…Ya nos pondremos cuando…A ver si tenemos tiempo…Y el acto creativo se va posponiendo, a lo mejor por miedo, porque si nos sentamos a escribir va a quedar de manifiesto que somos unos negados. O porque vamos a descubir que los resultados están muy por debajo de nuestros sueños.
La medida hay que darla en las condiciones concretas, en nuestro cuartito, en verano caluroso, en invierno frío, silencioso cuando la vecina no pone la tele a todo volumen (y no estoy haciendo la apología del martirio).
En la mayoría de los casos son sólo excusas. Otras veces hay verdad en lo que se alega. A mí los ruidos (de radio, de televisión, de voces humanas) me descentran, me ponen de un humor de perros.
Las limitaciones, en efecto, suelen ser un desafío. Si nuestra vocación es auténtica, las enfrentamos, seguimos adelante. Hacemos de la necesidad virtud, como manda la sabiduría popular.
La semana que viene sigo con esta serie, pero le voy a dar un giro. Buenas noches.
Pues es bien cierto lo que dices! Con poco material uno pone lo que falta de su creatividad, es la verdad, lo he visto tambien. De un extremo pero mas del otro, del que no tiene todo lo que desea, y … pues quiza lo escriba un día en mi blog. Un abrazo!
Lo importante es la propia motivación, el compromiso contraído con uno mismo. Anímate y escribe y publica en tu blog lo que piensas sobre este tema. El intercambio de ideas es siempre enriquecedor. Gracias por tus comentarios. Un abrazo.
Olvidé decirte que la foto es espectacular, muy adecuada para el tema. 😀
El cacto, bien hermoso por cierto, introduce sus tallos entre los barrotes y sigue creciendo a pesar de la reja.
Nos está dando una lección 🙂
Es que a veces uno ya no puede mas, viendo ciertos comportamientos 😉 Un abrazo!