En la naturaleza una de las formas más acabadas y hermosas de esa complementariedad la constituye la rosa roja entre las hojas verdes del tallo que la sostiene. Pero esta imagen de las amapolas entre dos campos de trigo no tiene nada que envidiarle.
Esta bellísima postal me sugiere un río de sangre (los margaritones que son, me parece, crisantemos silvestres, serían los leucocitos). O también un río de fuego avanzando lento hacia la eternidad.
Lo siento por E.P. Abbey pero la semana que viene voy a publicar flores del jardín de una vecina. Las cuales no tienen nada que envidiar a las silvestres. Ya me dirás.
Supongo Antonio que con toda seguridad el Señor Abbey también estará de acuerdo con tu opinión, las flores de una vecina son bienvenidas con el mayor agrado…claro que sí, para las amables consideraciones no hay que cerrarse nunca.
A veces es maravilloso quedarnos con dos opiniones diferentes y no es cuestión de hipocresía, las cosas son como los abanicos se cierran, o se abren poco a poco pero ampliando en el Conocimiento y damos más colores al mundo de las sensaciones. » Nos quedamos entre…»
Tantas razones, tantas posibilidades y tantos disfrutes…
Los colores complementarios (al uso tradicional) se potencian.
En la naturaleza una de las formas más acabadas y hermosas de esa complementariedad la constituye la rosa roja entre las hojas verdes del tallo que la sostiene. Pero esta imagen de las amapolas entre dos campos de trigo no tiene nada que envidiarle.
Es una imagen tan alegre y bella!!!
Es una imagen que alegra la vista y el corazón. Una explosión de color.
Indudable senda de » Mirabilia». ¿Distancias?, ¡ te pregunté! y me acercaron las amapolas.
Bellísima postal. » Si nos cruzáramos en el camino, ¿ pensarías el resto de tu vida en mí?».
Esta bellísima postal me sugiere un río de sangre (los margaritones que son, me parece, crisantemos silvestres, serían los leucocitos). O también un río de fuego avanzando lento hacia la eternidad.
En cuanto a la poética pregunta, me inspira esta otra: «Si nuestros caminos se cruzasen, ¿te reconocería?»
Simpático juego de cuestiones placenteras. Y cerrando los ojos me llegó esta melodía…
Beethoven es uno de los grandes. Gracias por este silencio sonoro.
Entre amapolas tendida, en la intemporalidad del vuelo libre me quedé, en suma contemplación.
Realmente hermoso.. Casi infinito! un abrazo. Aquileana 😀
Un abrazo, Aquileana. Disfruta de este fin de semana, aquí primaveral, y allí otoñal.
La Frescura de la Naturaleza y el aroma de las flores me trae esta canción…
Merci pour cette chanson que je connaissais par cœur ou presque. En la réécoutant j’ai voyagé dans le temps.
«Siempre hay flores para el que desea verlas».Henri Matisse.
» No tengo preferencias en cuanto a las flores, siempre que sean salvajes, libres y espontáneas».Edward Paul Abbey.
Lo siento por E.P. Abbey pero la semana que viene voy a publicar flores del jardín de una vecina. Las cuales no tienen nada que envidiar a las silvestres. Ya me dirás.
Supongo Antonio que con toda seguridad el Señor Abbey también estará de acuerdo con tu opinión, las flores de una vecina son bienvenidas con el mayor agrado…claro que sí, para las amables consideraciones no hay que cerrarse nunca.
A veces es maravilloso quedarnos con dos opiniones diferentes y no es cuestión de hipocresía, las cosas son como los abanicos se cierran, o se abren poco a poco pero ampliando en el Conocimiento y damos más colores al mundo de las sensaciones. » Nos quedamos entre…»
Tantas razones, tantas posibilidades y tantos disfrutes…
Precioso campo de amapolas!
Más poblado que el de Monet pero sin árboles ni figuras humanas. Feliz y fructífera semana.
El tuyo no necesita nada más! Feliz semana estimado Antonio