XX
Pequeño, relamido,
un muñeco parece de frágil porcelana,
bueno para adornar,
para hacer más coqueto, un rincón de la casa.
Pero nada más lejos de la cruel realidad.
Porque este renacuajo de contrita actitud
y de andares frailunos es pequeño, de acuerdo,
pero también perverso.
Este ser diminuto
que cualquiera confunde, cuando va por la calle,
a la pared pegado, con una sabandija,
alberga en su interior un gran estercolero.

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Adivino una ironía mordaz. Gran poema.
Saludos.
Hay tipos, auténticas encarnaciones de la hipocresía y de la beatería, que sólo admiten ese tratamiento literario. El humor, por poco que uno se distraiga, se convierte en ironía. Y si a uno se le va la mano en sarcasmo (en ironía mordaz). Que tengas una buena semana.
No defraudas nunca con tu bestiario. Este me pareció especialmente crítico, que no mordaz porque no veo la mala intención en tus versos.
La verdad es que rehúyo el sarcasmo. Pero es cierto que a veces los retratos salen caricaturescos, aunque no por encima de la realidad. Tienes mucha razón en que no hay mala intención ni en mis versos ni en mi prosa. Saludos cordiales.
Que impresionante descripción lírica del retorcido interior de algunos seres que, de tan inferiores, van más allá de cualquier desprecio, siendo más bien dignos (por así decirlo) de toda nuestra lástima.
Tu bestiario es todo un muestrario del hombre de hoy, de ayer y, desafortunadamente por naturaleza humana, de cualquier tiempo.
Maestro, te aplaudo de pie. Amigo querido, te abrazobeso muy fuerte y con todo el afecto fraterno.
El mundo está lleno de tartufos que presentan una cara en consonancia con el disfraz elegido. Este tipo abunda en medios piadosos y políticos, pero también en la vida cotidiana. Creo que es fácil desenmascararlo. Basta con atenerse a la máxima laica: «Somos lo que hacemos, no lo que decimos». O a la máxima religiosa: «Por sus frutos los conoceréis». Este eficaz expediente deja al descubierto todas las miserias: las ajenas y las propias. Un abrazo.
He tenido una semana bastante bestiaria 😀 y me alivia leer tus nítidas descripciones. Además afilan la percepción. Un abrazo, querido Antonio, espero que estés bien, de salud y todo.
Supongo que no te refieres solamente al calor. Me alegro de que mis poemas te ayuden a «refrescarte».
Al igual que tú, miro, observo, vivo. Luego, cojo el lápiz, no el ordenador, y trazo mis dibujos. Yo los hago con palabras y tú con líneas y colores. Voilà la différence.
Me encuentro bien. Y espero que tú también. Un abrazo.