Como sabíamos que se trataba de una reunión difícil, le preguntamos cómo había transcurrido. Ella, que era la presidenta de la comunidad de vecinos, sin apartar la vista de la ventanilla, respondió: “Peor de lo que había previsto”.
Las otras le pidieron que se explicase. “Teníamos planteado un contencioso. Una de las vecinas, la del primero A, quería instalar un aparato de aire acondicionado en el patio de luz donde, por sus reducidas dimensiones, está formalmente prohibido hacer tal cosa. Absolutamente todos los vecinos estaban en contra. La oposición era unánime” “¿Entonces?”.
“Entonces llegó muy tiesa la del primero A y arrojó sobre la mesa un informe médico. Su hija mayor tiene un problema de columna vertebral y se ve obligada a llevar un corsé ortopédico. Ya sabéis el calor que hace en esta bendita tierra. Y el calor hace transpirar, y el sudor pica y si llevas puesto un corsé ortopédico, no puedes rascarte” “Eso es cierto” “Claro. Nosotros lo comprendíamos. Por eso los presentes le propusimos diversas soluciones. Pero ella no quería ni oír hablar de que su hija durmiese en el salón donde tienen aire acondicionado, ni tampoco de instalar uno portátil o de comprar un ventilador de agua nebulizada. El abanico de sugerencias fue amplio e imaginativo. A todo dijo que no.
“Por último, el debate quedó reducido a un argumento y a un contraargumento, el primero a cargo de la del primero A y el segundo a cargo de la del bajo A. La del primero A, con un toque de soberbia, decía: “Porque si lo que queréis es que se me pique mi hija” A lo que la del bajo A replicaba al punto: “Pero nosotros cómo vamos a querer que se te pique tu hija.
“Esta situación surrealista se alargaba cada vez más. Todos callábamos salvo la del primero A que seguía repitiendo: “Porque si lo que queréis es que se me pique mi hija”, a lo que nuestra portavoz respondía de inmediato: “Pero nosotros cómo vamos a querer que se te pique tu hija”.
“¿Y cómo acabó la reunión?” “Como no tenía más remedio que acabar: dándome una lipotimia” “Me refería al contencioso” “¿Tú qué crees?” “No puede ser verdad” “Venid a casa a tomar café y veréis con vuestros propios ojos el aparato”.

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