Un cólico nefrítico me aqueja,
arrojándome a una insondable sima
que se traga, por ende, mi autoestima.
Mi dolor me tiene entre ceja y ceja.
Soy testigo de cómo tras la reja
los colores se tornan en calima,
se diluyen, negrean y da grima
esa vuelta a la caótica madeja.
Muerte, duelo, condenación, renuncia
flotan en ese vacío peciento
en el que una pálida raíz anuncia
el milagro de un nuevo advenimiento:
una guirnalda de mastranzo y juncia
con la que coronar mi sufrimiento.

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Me ha gustado muchísimo. Felicidades.
Reblogueó esto en Literatura por Jacobo Lozanoy comentado:
El soneto «Un cólico nefrítico me aqueja» por Antonio Pavón Leal
Muchas gracias, Jacobo, por rebloguear el soneto, por el aguafuerte de Goya con que lo has ilustrado, y por tu comentario. Un saludo cordial.
Jo. Este poema duele mucho y no precisamente por ese cólico nefrítico del primer verso…
Pues te aseguro que los cólicos nefríticos son dolorosos 🙂
¿Por qué duele entonces el soneto?
Saludos cordiales.
Creo que me aprenderé esto por si necesito citarlo jejejeje!
Pero no porque sufras litiasis. Sólo por el placer de recordar un soneto verdadero. Gracias por tus comentarios y feliz semana.
El Alma invoca: » el milagro de un nuevo advenimiento» tras los sufridos cantos.
Nos aqueja lo incomprensiblemente absurdo y la pérdida de saberes verdaderos.
El alma y el que sufre esperan ese acontecimiento que los redima del estado en que se encuentran, de lo absurdo, de las servidumbres, de los padecimientos, que en este caso revisten la forma de un doloroso cólico nefrítico. El cual deja escaso o nulo margen a otras consideraciones que no sean las encaminadas a cómo aliviar o solucionar ese mal físico.