La arquitectura de un patio interior igual que el construido en nosotros mismos desde el mismo momento de nuestro nacimiento y se va añadiendo materiales y vivencias, nunca deja de formarse hasta el día final.
El patio interior de la foto, con su fuente que parece un pozo y sus enredaderas colgantes, está ya acabado. Pero del nuestro, que yo veo más como un jardín, como un «hortus conclusus», bien se puede decir que está en continuo proceso de formación o de transformación.
La arquitectura de un patio interior igual que el construido en nosotros mismos desde el mismo momento de nuestro nacimiento y se va añadiendo materiales y vivencias, nunca deja de formarse hasta el día final.
El patio interior de la foto, con su fuente que parece un pozo y sus enredaderas colgantes, está ya acabado. Pero del nuestro, que yo veo más como un jardín, como un «hortus conclusus», bien se puede decir que está en continuo proceso de formación o de transformación.