Es un reloj de sol. La sombra de la varilla (su nombre técnico es gnomon) marca las horas. Sólo las diurnas naturalmente, y cuando no está nublado. Otros sugerentes lemas hacen alusión a esa condición inexcusable:
HORAS NON NOTO NISI LUCIDAS (no anoto las horas si no son claras),
HORAS NON NUMERO NISI SERENAS (sólo cuento las horas serenas – «coelo sereno» es un cielo sin nubes, despejado),
HORAS NULLAS NISI AUREAS (sólo cuento las horas doradas).
Estos lemas son variantes de la misma idea: los relojes solares sólo señalan las horas luminosas.
Este reloj de la iglesia de la Magdalena no tiene, que yo sepa, ningún significado especial. Como cualquier otro, de la clase que sea, mide el paso del tiempo.
Oh, es que en realidad me eran ajenos los relojes solares, por lo que veo. Ahora me siento como Sherlock al desconocer que la tierra giraba al rededor del sol.
No me molesta en lo absoluto, por eso pregunté. Así que gracias. Aunque ahora me veo en la imperiosa necesidad de hacer un cuento donde haya un reloj pintado en la pared. Cosa de mis tic’s literarios por integrar mi mundo a mis letras. ¡Qué le vamos a hacer!
Buena conversación sobre los relojes, con permiso me acercaré a la terraza de arriba o especie de balcón, me sugiere que en la vida existen momentos para irremediablemente asomarnos al balcón para observar mejor las cosas desde arriba pero quizás desde abajo son mejores las miradas más reales; pero tanto desde arriba como desde abajo deben ser tenidas en cuenta las dos posiciones, la una no hace sin la otra, estarían carentes y les faltaría su otra posición para la completitud de las miradas.
Y en otras ocasiones la vida puede decir…no asomaros al balcón y cerrarlos.
Si te refieres al cuerpo que corona la iglesia, es una espadaña, donde se colocan las campanas. Y ciertamente puede servir de mirador, con ese balcón corrido en su parte delantera.
Mirar desde arriba, mirar desde abajo: ambas miradas son necesarias puesto que lo real y lo ideal se complementan. No es posible prescindir de ninguno de los dos si queremos tener una visión de conjunto totalizadora. Tú lo expresas muy bien.
Qué agradable sorpresa. Cuánto me alegro de verte por aquí.
Los azules del cielo, de las losetas y del reloj en combinación con el rojizo apagado de los ladrillos y el tono agarbanzado de la pared componen la sugerente gama cromática de esta iglesia barroca.
Qué reloj tan peculiar el que está pintado en la pared. ¿Qué significa?
Es un reloj de sol. La sombra de la varilla (su nombre técnico es gnomon) marca las horas. Sólo las diurnas naturalmente, y cuando no está nublado. Otros sugerentes lemas hacen alusión a esa condición inexcusable:
HORAS NON NOTO NISI LUCIDAS (no anoto las horas si no son claras),
HORAS NON NUMERO NISI SERENAS (sólo cuento las horas serenas – «coelo sereno» es un cielo sin nubes, despejado),
HORAS NULLAS NISI AUREAS (sólo cuento las horas doradas).
Estos lemas son variantes de la misma idea: los relojes solares sólo señalan las horas luminosas.
Este reloj de la iglesia de la Magdalena no tiene, que yo sepa, ningún significado especial. Como cualquier otro, de la clase que sea, mide el paso del tiempo.
Oh, es que en realidad me eran ajenos los relojes solares, por lo que veo. Ahora me siento como Sherlock al desconocer que la tierra giraba al rededor del sol.
El tic profesoral se dispara solo y doy explicaciones innecesarias. Saludos cordiales.
No me molesta en lo absoluto, por eso pregunté. Así que gracias. Aunque ahora me veo en la imperiosa necesidad de hacer un cuento donde haya un reloj pintado en la pared. Cosa de mis tic’s literarios por integrar mi mundo a mis letras. ¡Qué le vamos a hacer!
Buena conversación sobre los relojes, con permiso me acercaré a la terraza de arriba o especie de balcón, me sugiere que en la vida existen momentos para irremediablemente asomarnos al balcón para observar mejor las cosas desde arriba pero quizás desde abajo son mejores las miradas más reales; pero tanto desde arriba como desde abajo deben ser tenidas en cuenta las dos posiciones, la una no hace sin la otra, estarían carentes y les faltaría su otra posición para la completitud de las miradas.
Y en otras ocasiones la vida puede decir…no asomaros al balcón y cerrarlos.
Si te refieres al cuerpo que corona la iglesia, es una espadaña, donde se colocan las campanas. Y ciertamente puede servir de mirador, con ese balcón corrido en su parte delantera.
Mirar desde arriba, mirar desde abajo: ambas miradas son necesarias puesto que lo real y lo ideal se complementan. No es posible prescindir de ninguno de los dos si queremos tener una visión de conjunto totalizadora. Tú lo expresas muy bien.
La combinación de colores tambien es sublime.
Qué agradable sorpresa. Cuánto me alegro de verte por aquí.
Los azules del cielo, de las losetas y del reloj en combinación con el rojizo apagado de los ladrillos y el tono agarbanzado de la pared componen la sugerente gama cromática de esta iglesia barroca.