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Posts Tagged ‘primer día de clase’

1
El instituto se encontraba en el cogollo del pueblo, ni más acá ni más allá, en la plaza Marqués de Figueroa. El número de alumnos era muy elevado. Más que un centro de enseñanza parecía un termitero. Los estudiantes rebosaban y se desparramaban como una marea por los alrededores.
La sala de profesores estaba siempre atestada. Éramos, como cabía suponer, el ciento y la madre. A pesar de que llevaba varios años trabajando en el instituto, tenía siempre la impresión de estar en proceso de adaptación.
Cada curso se renovaba una buena parte del claustro. El primer día era el de las caras desconocidas, los corrillos de colegas comparando horarios, parloteando, afirmando, negando, dándose la mano, besándose.
Parecía un concurrido cóctel en el que había libros y carteras en lugar de bebidas y entremeses.

2
Llegué al aula con el tiempo justo. El timbre estaba sonando en ese preciso momento. Mi malestar subió de tono. Había tenido que ir corriendo al bar donde había olvidado mis cosas cuando fui a tomar una tila.
Los contratiempos y las prisas me alteran y me ponen de mal humor.
La sensación de angustia fue seguida de sudor frío, visión borrosa y, finalmente, una arcada. Salí de clase y a paso ligero fui al cuarto de baño donde arrojé la infusión y el parco desayuno.
Me refresqué la cara con agua y me dirigí a la sala de profesores. Había pocos. La mayoría estaba en clase que era donde yo debía estar también.
Una compañera me habló pero no me enteré de lo que dijo. No podía dejar de pensar que iba a llegar tarde a la primera hora del primer día de clase.
Sonreí estúpidamente y respondí que me tenía que ir, pero no sabía adónde. Mi mente se había quedado en blanco.
A cuatro patas me metí debajo de una mesa y allí vomité de nuevo una baba amargosa que me dejó un espantoso sabor de boca.

 

 

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