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Posts Tagged ‘vidente’

Tenía las orejas caídas y el pelo corto. Como era demasiado corpulento, andaba bamboleándose. Cuando le daba por trotar, resultaba cómico. Se le tomaba fácilmente cariño y casi nadie resistía la tentación de pasarle la mano por el lomo y darle unas palmadas que el perro recibía con agrado.
No le importaba que se metiesen con él a cuenta de su gordura y de su torpeza. Todo lo aceptaba como si fuera un cumplido.
Al vidente no le gustaban las libertades que se tomaban con su perro, al cual llamaba cachazudo y consentidor.
Las reprensiones no hacían mella en el espíritu del animal. Por ser como era, disfrutaba de una buena alimentación.
Sabía granjearse la simpatía de los demás que, casi siempre, le ofrecían algo que llevarse a la boca.
Él no poseía dotes adivinatorias pero, después de tantos años sirviendo al vidente, se había vuelto más intuitivo.
Su mirada, que muchos tenían por bobalicona, era compasiva.
Su amo, cuando alguien iba a consultarlo, utilizaba un estilo cortante y no hacía concesiones.
Esta actitud, en lugar de ahuyentar a los clientes, los atraía. Mientras más riguroso se mostraba, más crecía su fama.
Hombres y mujeres, aparentemente, estaban deseosos de saber lo que les tenía reservado la diosa Fortuna.
Incluso los rufianes, que por un quítame allá esas pajas blandían el acero, esbozaban una sonrisa infantil y acataban esperanzados o desilusionados la respuesta oracular.
Pero al perro no lo engañaban. Había comprobado que antes o después, dependiendo del grado de reticencia, todos acababan poniendo su alma en manos del vidente.
Esperaban que éste se asomase a esa profundidad, que escrutase ese reino interior, y les contase sus descubrimientos. Esperaban la gran revelación del enigma que cada uno es.

 

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