Los sueños juveniles
atrás quedaron.
Los zapatos están
deteriorados.
No corre sangre azul
por nuestras venas.
Hay que rendirse
a la evidencia.
Una gota minúscula,
una gota encarnada,
es un aviso,
una palmada.
De cambiar de zapatos
hora va siendo,
de restañar heridas,
de forjar nuevos sueños.

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Qué lindo el poema en su temática, qué certero… Por estos días estoy estructurando nuevos sueños para mi vida, también, me siento entre contenta y un poco afectada, será que dejar una etapa atrás conlleva un poco de tristeza? será el dolor de ir creciendo?
Me parece que el ritmo que le dan los versos cortos al poema nos lleva a pensar en lo frágil de la vida… Enhorabuena, Antonio!
Relacionar el ritmo entrecortado de los versos pentasílabos y heptasílabos con la fragilidad y la fugacida de la vida me parece una certera interpretación. Desde luego, todo crecimiento auténtico, todo cambio profundo implican tristeza y dolor. Es el precio que se paga por no quedarse estancado. Una especie de duelo por aquello que dejamos atrás, que no siempre es malo.
Creo que en el ser humano conviven lo viejo y lo nuevo. Somos como los árboles que, al crecer, vamos sumando nuevas capas o anillos sin desprendernos de los anteriores.