Mi estado es la zozobra
mi música el embate
de las furiosas olas
Y sin embargo canto
Mientras aliente en mí
un átomo de vida
modularé la voz
y entonaré canciones
con sabor a salitre
con algas en la playa
con barcos que se alejan
con manos que se agitan
en un último adiós

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Bello, pero tambien preocupante.
La vida tiene muchos sabores.
En definitiva es el deseo de cantar el que prevalece.
Nos visita la zozobra en ocasiones, en bastantes momentos y sí, la solución siempre es Cantar, seguir cantando hasta los últimos segundos como las olas del mar embravecidas, no se dejan estar quietas ni por ellas mismas, porque si no cantas…¡ ay cúando dejaste de existir!, porque la unión de la música con el canto es como el espíritu con el cuerpo…de la mismita manera se unen sin atajos ni compromisos por inercia pura y dulce, porque es así y nada más corta la razón a lo que debe ser por naturaleza propia en su plenitud de derecho.
Estamos expuesto a la zozobra o al desasosiego (según Pessoa) en ocasiones o a menudo. Pero mientras uno cante, no sólo es señal de que está vivo, sino de que encara las vicisitudes del destino con espíritu trovadoresco y con alma marinera.