XVIII
Estos monstruos habitan en el fondo del alma.
Como en una pecera, se revuelven y agitan,
y muestran sus colmillos y miran con sus ojos
inyectados en sangre.
Estos monstruos están en mi propio interior,
haciendo de las suyas, sin cristal protector.

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j’aime beaucoup!
» Esos ojos rojizos», siempre hay que estar alerta de ellos.
Y de los colmillos también.
¡Yo no me las pienso, vamos que no dudo un segundo de calmar a esos feroces animales interiores echando mano de mi medicina musical!
¡ A ver quien manda aquí, hay que demostrarles quien manda!
Sin duda, es un buen remedio. La música amansa a las fieras.
Tomemos la lira, como Orfeo, y pulsemos sus cuerdas para que los monstruos interiores dejen de dar zarpazos y dentelladas. Y si no sabemos tocar ningún instrumento, le ponemos este video de Rod Steward y Amy Belle, que seguro surte efecto.
Hay músicas que causan el efecto contrario, abren todo el zoológico.
No quiero ni pensar lo que puede ser eso. «Apocalypse now» u otra película por el estilo. Vamos a poner algo de Mozart.
😀
Si, así es Rosa de los Vientos, ocurre lo dicho por ti también, todo depende de cual elijamos…música y corazón van unidas a veces y en otras no…la música tiene objetivos y otras no obedece a motivo alguno, es libre…espontánea y es ahí cuando su creador crece de lo interior a lo exterior, abriendo, abriendo los brazos…
Ya le he propuesto a Rosa que pongamos algo de Mozart. Estoy seguro de que con su música no puede ocurrir nada malo. Si te parece el «Ave verum corpus», del que tenemos dos magníficas interpretaciones en el blog.
La música tiene sus variaciones así como el corazón aunque ambos son enigmáticamente caprichosos se desvinculan de sí mismos, no se pertenecen y salen fuera de sí…fuera buscando lo inexplicablemente maravilloso, no quieren obedecer a nadie ni a nada…solo vuelan en la creatividad…música y corazón…y nace la melodía del alma, profunda y caprichosa, libre…apasionada sin límites en su vuelo.
«La música y el corazón son enigmáticamente caprichosos». Anoto esta frase. Hermoso elogio de ambos.