Feeds:
Entradas
Comentarios

Posts Tagged ‘días radiantes’

XXV

Días radiantes de mañanas frescas en que tu madre te despertaba zarandeándote suavemente a la par que decía: “Ya es hora, vamos, levántate”, y tú, apartando la sábana y el cobertor, te dirigías medio dormida al cuarto donde teníais la palangana, un espejo y una repisa de cristal con los objetos de vuestra higiene diaria, y vaciabas una parte del contenido del aguamanil, te restregabas la cara y luego te enjabonabas las manos, demorándote en esta operación porque te gustaba juguetear con la espuma, entonces se asomaba tu madre y te ordenaba: “Enjuágate las manos y ven que te voy a peinar, ¡qué niña!”…y seguía tu madre con su retahíla a la que no prestabas atención por escucharla a diario y formar parte del ritual con que inaugurabas un nueva jornada, y te pasaba el peine por tu melena, desenredándola, alisándola, dándote ligeros tirones que te arrancaban fingidos ayes de dolor cuando lo que experimentabas era una agradable sensación, y luego procedía a dividirte el pelo en crenchas que entrelazaba con rapidez y pericia apareciendo al momento la primera trenza anudada con un lacito de color, y te decía: “Estate quieta, ¿dónde has puesto el peine?”, “Ahora vacía la palangana en el cubo, no te vayas sin tirar el agua, que te conozco”, y luego ibas a la cocina donde te esperaba un tazón de leche con un chorreón de café y una tostada muy fina, y en cuanto dabas un bocado declarabas: “No tengo hambre” “¡Qué!” “Que no tengo hambre”, y te llevabas el tazón a los labios, tu madre te miraba con severidad y decía: “Me parece que no he oído bien”, y en ese tira y afloja se os iba el tiempo hasta que tu madre, percatándose de que ibas a llegar tarde, te ponía la tostada en la mano y te lanzaba un ultimátum: “Si me entero de que la has tirado o se la has dado a alguien, para qué quieres más”, y con la sombra de esa amenaza que no te afectaba gran cosa, cogías despreocupadamente la cartera, y con esta en una mano y la tostada en la otra te encaminabas a la escuela, días radiantes de mañanas frescas en que nada hacía presagiar un cambio por mínimo que fuese, en que sentiste la vida en toda su diafanidad.

Read Full Post »