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Posts Tagged ‘el dinero’

Las razones de su oficio de escritor, las que le llevaron a redactar “El cuaderno gris” y, por extensión, las de la creación literaria, las expone en la entrada del 20 de junio.
Escribir es “una necesidad íntima”, una actividad a la que uno se ve abocado. Escribir es también una disciplina, un medio de actualizar su potencial humano ateniéndose a las normas y condiciones anejas a esta ocupación, que no sólo afectan a esta parcela sino que abarcan la totalidad de la vida, que imprimen el tono existencial.
Hay vidas de deportistas, de aventureros, de burócratas, de negociantes, de tahúres…y vidas de escritores.
No se trata de una reglamentación absurda sino de un compromiso que incardina al autor en la caótica realidad, y que le permite realizar su trabajo. Esa directriz actúa como un correctivo que ataja las desviaciones y facilita el camino emprendido.
Planteada la escritura como necesidad y como disciplina, estando la segunda supeditada a la primera, que es la que marca la pauta, sólo hay una respuesta a la pregunta de si uno seguiría escribiendo en el caso de tener dinero. Fue la que dio Pla: “Quizás escribiría más “.

“(…) este cuaderno, empezado frívolamente, se ha convertido para mí ineludiblemente en una necesidad íntima.
“Este cuaderno es, en primer lugar, un elemento de disciplina positiva que actúa sobre mi vida. En la biblioteca, un día Climent me preguntó:
“-Tú, si tuvieras dinero, ¿también escribirías?
“Contesté a la pregunta sin dudar un momento:
“-Sí, también escribiría… Quizás escribiría más.”

 

 

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Sobre la posesión del dinero, las razones de Pla no pueden ser más sensatas. Quizá en la vejez tiene un valor relativo, pero cuando se es joven su carencia es una desgracia porque deforma grotescamente la percepción de las cosas.
Téngase en cuenta que durante esos años la vida se basa sobre todo en la perentoria satisfacción de los deseos. Todos los oropeles y perifollos con que la adornamos en nuestra ofuscación, podrían ser desenmascarados si tuviésemos los medios económicos para confrontarlos con la realidad.
A menudo eso no ocurre. Al sernos materialmente imposible dicha comprobación, las expectativas se agrandan y se multiplican, sumiéndonos en la infelicidad. Y la culpa la tiene el deseo frustrado que tiñe de misterioso y sumamente apetecible lo inalcanzable.
Una de las nefastas consecuencias de este fenómeno es impedir que nos centremos en lo que de verdad importa, que en el caso de Pla era escribir más.

“Cuanto menos dinero se tiene, más deseo suscita la vida. El deseo insatisfecho llega a hacer creer que en la vida humana hay algún misterio, algún tesoro oculto de una mágica fascinación hedonística. El dinero, pues, se debería tener en la época de la juventud, con el objeto principalmente de hacer comprender, por saturación, que la vida humana no tiene ningún misterio, que las fascinaciones hedonísticas son monsergas –o aproximadamente. Por eso me gustaría, personalmente, tener dinero; para poder pasar delante de un restaurante, (…) o de un escaparate, con una completa, profunda indiferencia. Así evitaría enormes pérdidas de tiempo y ese dolor de convertir la vida en una sedienta tentativa”. Entrada 20 de junio.

 

 

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