Feeds:
Entradas
Comentarios

Posts Tagged ‘Gloria’

Fue una Navidad lluviosa. Sobre el tejado de la cochera repiqueteaba el aguacero. El tocadiscos estaba puesto a todo volumen. La gente gritaba, reía y bailaba. Hacía frío pero nadie parecía notarlo.
El suelo de cemento rezumaba humedad. Diego resbaló y cayó. Se levantó rápido diciendo que no había sido nada.
Cuatro bombillas, dos pintadas de verde y dos pintadas de rojo, colocadas en los ángulos del local, iluminaban débilmente el guateque.
Recostado en la pared y fumando, me mantenía aparte. Los demás achacaban mi retraimiento a la pelea que había tenido con Gloria.
Amigas comunes me comunicaron que no había venido a la fiesta porque no quería verme. También me contaron que había estado llorando.
Anita se quedó hablando conmigo. Tras un rato de cháchara, manoteo y morisquetas, me dio unos golpecitos en el hombro y se fue no sin antes declarar y subrayar con una de sus muecas más conseguidas que no soportaba la tristeza.
El ruido de la lluvia se sobreponía a la música a pesar de lo alta que estaba. Las parejas bailaban agarradas.
No estaba pensando en Gloria. Ni siquiera me ocupé de este asunto después de que me lo recordaran.
Mi actitud taciturna no estaba motivada por ninguna discusión. Además, dado el carácter apacible de la muchacha, era abusivo utilizar ese término.
Se había producido un desencuentro que ella no lograba encajar ni asimilar, que escapaba a su comprensión. No hubo explicaciones por mi parte, sólo verbosidad y juegos de palabras que la mortificaron.
Me preguntaba qué hacía en esa cochera casi a oscuras, adornada con espumillones y bolas de colores.
La pizpireta Anita iba de aquí para allá escoltada por su amigo, parándose a hablar con unos y con otros, mirándome de vez en cuando. Temí que estuviese tratando de convencer a alguien de que me hiciese compañía.
Cuando abordó a Diego y éste afirmó con la cabeza, me horroricé.
Me dirigí a la puerta y la abrí. Llovía tanto que irme, aunque hubiese tenido paraguas, habría sido una insensatez.
Me refugié en el umbral de una casa vecina. Hasta mis oídos llegaban los compases de una canción de moda que el aguacero y los chorros de las canales no ahogaban por completo. Allí esperé hasta que amainó lo suficiente para marcharme sin ponerme empapado.

 

 
Licencia Creative Commons
Esta obra está bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivadas 3.0 Unported.

Read Full Post »