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Posts Tagged ‘la camisa de lino con la H de Haitink’

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Después del almuerzo, aprovechando que tenían la tarde libre, los Zapadores se encaminaron al bosque de Tuum.

Deteniéndose a escasa distancia de ese recinto sombrío y misterioso, contemplaron los árboles centenarios sin despegar los labios, sintiendo cómo se les erizaban los pelos del cogote.

Roque indicó que era allí donde había que realizar la invocación. Para tranquilizar a sus compañeros añadió condescendiente que no era necesario entrar. Si acaso alguien saldría, bromeó.

Luego les mandó que formaran un círculo cuyo centro ocupó. Kim, con la confianza que le daba ser su lugarteniente, preguntó al líder si sabía lo que estaba haciendo. Este respondió que controlaba la situación. Sonriendo vagamente añadió que pronto lo comprobarían.

Elevando la voz y las manos Roque principió el conjuro. Las palabras guturales resonaron ininteligibles. Las estuvo repitiendo a pleno pulmón hasta que un brazo de niebla oscura y espesa surgió del bosque.

Esa emanación avanzó y se cernió sobre el corro de inmóviles muchachos. A continuación giró en espiral hasta formar un lóbrego dosel que desprendía un vaho fétido, como el aliento de un enfermo.

El oficiante y sus acólitos se asustaron y huyeron. De lejos vieron cómo la nube descendía y se transformaba en un cuerpo de apariencia humana, cuyas extremidades crecían y menguaban, cuya cabeza aparecía y desaparecía, asomando por diversos puntos del contorno irregular de esa figura en perpetuo estado de cambio.

El terror se apoderó de los miembros de la banda cuando se percataron de que ese ente o ese genio fallido, como lo definió Roque más tarde, salía en su persecución.

Por fortuna, bien porque sus fuerzas se debilitasen a medida que se alejaba del bosque de Tuum, bien porque la camisa de lino bordada con la H de Haitink cumpliese su función protectora, las prolongaciones tentaculares de esa gigantesca ameba no lograron capturar a los pandilleros.

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