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Posts Tagged ‘Urshanabi’

Poema 11
Tablilla XI

En el camino de regreso a Uruk tiene lugar un percance. Su protagonista es un animal emblemático que desde entonces, hace más de cuatro mil años, forma parte de la historia literaria y religiosa de Occidente.
El héroe que todavía no ha comido la planta y por tanto sigue siendo un simple mortal, se para a descansar al lado de una fuente de agua fría, donde se baña.
Una serpiente aprovecha la ocasión y se lleva la planta abandonada. Cuando Gilgamesh descubre el robo, derrama abundantes lágrimas lamentando su descuido.
No será el hombre quien alcance la inmortalidad sino la serpiente que, mudando su piel, renacerá y recuperará la lozanía eternamente.
Los ímprobos trabajos de Gilgamesh han sido vanos. Todavía peor: el fruto de sus penalidades está en posesión de un reptil.
Sobreponiéndose a ese infortunio, le dice a su compañero de viaje, el barquero Urshanabi, que preparará sus cosas y seguirá adelante.
Cuando llegan a Uruk, Gilgamesh se enorgullece de sus murallas construidas por hombres, de esa gigantesca obra que desafía al tiempo.

El olor de la planta
atrae a la serpiente

Allá veo su huella

Sigilosa, reptando
salió de su agujero

Allá veo su huella

Sigilosa, reptando
regresó a su agujero

Con la planta en la boca

La gesta de Gilgamesh acaba aquí, ante las murallas de Uruk, que fue también donde empezó este poema de configuración circular.

Tablilla XII

La tablilla XII parece ser un añadido posterior, como lo demuestra el desconcertante hecho de que aparezca Enkidu, que había muerto y descendido al mundo subterráneo.
Es posible también que este último episodio sea un conjuro realizado por Gilgamesh para hablar con el espíritu de su amigo.
La planta de la inmortalidad, según se precisa en el Poema de Gilgamesh, es semejante al licio espinoso (Lycium barbarum y también Lycium chinense).
El licio es una solanácea de conocidas propiedades. Su fruto es una baya roja que se comercializa por la gran cantidad de sustancias nutritivas que contiene. Sus beneficios para la salud son múltiples, aunque no todos están probados científicamente. La lista es larga. Cabe destacar que fortalece el corazón, el sistema inmunitario, el hígado, los riñones, etc.
Es tan útil que no es exagerado calificar de milagrosa a esta planta. No se le atribuyen, al menos explícitamente, cualidades rejuvenecedoras, pero está fuera de duda que contribuye a preservar el organismo humano y mejorar su funcionamiento.
En el Poema de Gilgamesh no se trata de una planta terrestre sino acuática, de una especie de licio que nace y crece en el fondo del mar.
Cabe pensar que, dado el medio tan especial donde vive, sus propiedades prodigiosas se potencien hasta el punto de conceder la inmortalidad y la juventud a los que la comen.

 

 
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Poema 5
Tablilla X

Para llegar a su destino, Gilgamesh tiene que salvar las aguas de la muerte. Sólo el dios Shamash ha realizado esa proeza.
Acude entonces al barquero Urshanabi para cruzar ese mar de aguas negras y profundas, de aguas tan peligrosas que debe evitar cualquier contacto con ellas.
Si este primer Caronte de la historia de la literatura accede a su petición, Gilgamesh podrá seguir adelante, pero si se niega, tendrá que regresar.
Por fortuna, el barquero acepta y, tras un viaje que duró un mes y dieciocho días, llegaron a la isla donde vive Ut-Napishtim.
Este hombre y su mujer sobrevivieron al diluvio y los dioses les concedieron la inmortalidad.
Gilgamesh les cuenta sus aventuras y reconoce ante ellos no haber encontrado nada que sea feliz en la tierra. Por último expone su deseo.
Ut-Napishtim se escandaliza de esa pretensión y le pregunta cómo ha tenido la osadía de plantear esa cuestión en la asamblea de los dioses.

Experto batelero
debo cruzar
estas aguas profundas

El batelero ríe
y lo invita a subir
en la barcaza

El batelero ríe
mostrando
su boca desdentada

Poema 6
Tablilla XI

La pintura que Gilgamesh hace de los dioses, es deplorable. La ordinariez de sus modales es penosa, más propia de humanos groseros que de seres divinos. Su comportamiento respecto al héroe varía de la indiferencia a la cólera. Les desagrada que les vengan con gaitas. Ellos van a lo suyo que es banquetear sin descanso.

Los dioses
se enfurecieron
me contemplaron
apenas un momento
comían y bebían
los más benévolos
forzando una sonrisa
mascullaron inanes
palabras

 

 

 
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