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Posts Tagged ‘la vela’

 

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Una noche en que Edu se despertó con el corazón palpitante y vio a los pies de la cama al Encapuchado, tuvo un acceso de ira.

Si era verdad que estaría a su merced hasta que descubriese su identidad, esa historia acabaría pronto porque iba a desenmascararlo.

La criatura, que actuaba como si conociese las intenciones del muchacho, retrocedió y se colocó en el centro de la habitación, en actitud expectante.

La luz de la vela proyectaba la sombra del Encapuchado sobre la pared, cubriéndola en su totalidad. La razón de esa sombra monstruosa se hallaba en la constitución de quien la arrojaba.

El Encapuchado era bajo y de espaldas anchas. Sus piernas cortas se contraponían a sus largos brazos.

Vestía una túnica saltona, parecida a la hopalanda de los estudiantes, ceñida con un cinturón. Inmóvil aguardó la acometida de Edu.

El muchacho enfurecido se abalanzó sobre él y le quitó la amplia capucha de un manotazo. Debajo había otra que se apresuró a arrancar también.

Tras esta apareció una tercera y luego una cuarta. Cuando llegó a la séptima, la criatura extendió sus brazos y exclamó: “¡Basta!”.

En la cara de Edu se pintaba el desconcierto.

“Así no conseguirás nada. Ni siquiera me he defendido” “¿Quién eres? ¿Un genio, un demonio? ¿Qué quieres de mí?”

“Te quiero a ti. Acabas de tener una prueba de mi poder. Sométete voluntariamente, haz cuanto te ordene y tu vida será más fácil”.

“¿Será vida?” “La única posible para ti” “¿Por qué?” “Donosa pregunta. Recuerda que eres un elegido, y que aceptaste venir al castillo de Haitink en vez de quedarte en tu aldea, con los tuyos”.

“Dijiste” replicó el muchacho “que si averiguaba quién eres, quedaría libre” “Así es” confirmó el Encapuchado al tiempo que abría la puerta, “pero esa tarea te supera”.

Ambos permanecieron frente a frente, el Encapuchado saboreando su victoria, el muchacho tratando de sobreponerse a su desolación.

 

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