Archive for mayo 2019
Amapolas (VII)
Posted in Árboles y plantas, tagged amapolas, cebadilla, Papaver rhoeas, trigal on mayo 14, 2019| 10 Comments »
Entre nosotros (XXXV)
Posted in Entre nosotros, tagged higuera, perro vapuleado, tío, trozo de carne on mayo 13, 2019| 2 Comments »
Si no se presentaba ninguna complicación, a tu primo lo tendrías en casa al día siguiente con una pierna escayolada. Incluso su madre había cedido a los ruegos de los otros y había regresado con ellos en lugar de quedarse en el hospital como había sido su primera reacción.
Las aguas volvían a su cauce Para todos había llegado la hora de la distensión menos para ti.
Cuando tu tío apareció en el marco de la puerta, te encontrabas mejor de lo que hubieses deseado. En tu expectante actitud temías que una andanada de reproches se abatiese sobre ti. Te sentías como un animal a merced de un amo sin escrúpulos que lo castigase al menor desliz.
Un amo por el estilo de ese vecino que amarró su perro a la higuera del corral y lo molió a palos. Lo dejó medio muerto, aullando débilmente. Había cometido el delito de coger un pedazo de carne porque estaba hambriento.
Tú escuchabas con el corazón en un puño sus lamentos casi humanos. Estuviste nerviosa toda la mañana. Cada vez que salías al patio, aguzabas el oído. Si llegaban hasta ti sus gañidos, te metías corriendo en la cocina.
En tu fuero interno condenabas esa salvajada. La condenabas sin paliativos.
Después vino tu tío que se apresuró a poner los puntos sobre las íes. Acongojada, le contaste lo sucedido. Su respuesta fue: “Eso es lo que hay que hacer. Así aprenderá a no hacer lo que no debe”.
Retama (II)
Posted in Árboles y plantas, tagged Cytisus scoparius, retama, retama amarilla, retama negra on mayo 9, 2019| Leave a Comment »
[Como caen las hojas]
Posted in Poemas, tagged hojas, humus, otoño, ramas, vida on mayo 8, 2019| 8 Comments »
Como caen las hojas
cuando llega el otoño
alrededor del árbol,
de donde transformadas
en humus, luego en savia,
regresan a las ramas
más altas y más verdes,
así también nosotros
morimos, renacemos
a una vida más plena.
Caminos (XXVI)
Posted in Fotos, tagged camino de los Frailes, caminos, encinas, pinos, retamas, viboreras on mayo 7, 2019| Leave a Comment »
Entre nosotros (XXXIV)
Posted in Entre nosotros, tagged arrechucho, Canarias, chinelas on mayo 6, 2019| 2 Comments »
Anochecía. Medianamente repuesta de ese arrechucho, oíste que la puerta se abría. Y las voces de tus parientes. Ojalá te hubiese tragado la tierra. Te iban a encontrar acostada. Ya tenían que estar extrañados de que no hubieses salido a recibirlos.
Seguramente una vecina les había contado lo sucedido.
Pasos cada vez más cercanos. Tu tío se asomó moviendo la cabeza y mascullando Dios sabe qué.
Algo captaste: un retazo de frase cargada de sarcasmo, una palabra hiriente. Tu tío no te ha mirado nunca con buenos ojos. Tú prefieres negar la evidencia, hacer como el avestruz. Él mezcla su menosprecio con bromas o salidas pretendidamente graciosas. No eres santo de su devoción.
Cuando fue a Canarias, les trajo a todos una bagatela, un cuadrito, una botella de licor de plátanos, un radio-casete a tu primo. A ti te compró unas sandalias, que te estaban grandes, en Sevilla, a la vuelta del viaje.
Es cierto que diste la nota. Podías haber hecho como los demás y haberte guardado tus preferencias.
Con recia voz tu tío dejó bien sentado que “iba a Canarias a divertirse y no a perder el tiempo buscando esto o lo otro”.
Haciendo caso omiso de esa advertencia, le pediste unas chinelas. “De las que utilizan los moros” precisaste. “Que allí son muy baratas” añadiste.
Cazadores con lebreles
Posted in Fotos, tagged Bruselas, cazadores con lebreles, lana y seda, siglo XVI, tapiz, Willem de Kempeneer on mayo 2, 2019| 7 Comments »
Anotaciones varias (XXIII)
Posted in Anotaciones, tagged “Poesía y literatura”, “urgencia expresiva, feria, hambre, infierno, la decadencia del imperio romano, los demás, Luis Cernuda, manchitas en la piel, Sartre on mayo 1, 2019| 4 Comments »
301.- Me dice Emma con desacostumbrada seriedad: “Voy a cambiar de médico” “¿Y eso?” “Esta mañana fui a ver al que tengo desde siempre, y que seguramente por esa razón me trata con demasiada confianza, para preguntarle por unas manchitas que me han salido en las pantorrillas. Al principio eran pocas y casi invisibles. Pero han ido proliferando y tomando color de forma que ya no pasan desapercibidas salvo que me ponga medias o pantalones” “Salvo que las ocultes” “Pero ahora llega el verano y se va más ligera de ropa. Le expliqué al risueño doctor que esas manchitas ni me picaban ni me dolían. Sólo me molestaba su existencia. Tal vez hablé más de lo necesario. A veces no me controlo, sobre todo cuando estoy nerviosa o cuando siento que estoy siendo evaluada críticamente. Añadí que carecía de importancia, que sería un síntoma aislado, sin consecuencias. La sonrisa de mi médico de cabecera se acentuó y yo acabé afirmando que había venido por curiosidad. Y también para saber si había algún remedio.
“Sin despegar los labios, se levantó del sillón, se acercó y me pidió que le enseñara las manchitas. Las miró un instante y regresó a su asiento. “Y bien, ¿qué es esto?” le pregunté.
“Juntando sus dedos gordezuelos por las puntas al tiempo que se recostaba en el espaldar, ¿sabes lo que me respondió el insolente?” “Ni idea” “La decadencia del imperio romano”.
302.-Emma, que ha tenido un atranque social del que no se ha repuesto todavía, murmura: “El infierno son los demás” “Supongo que eso era lo que Sartre pensaba de sí mismo en relación con sus semejantes” “¿Y para ti qué es?” “Lo concibo como una feria gigantesca de la que quiero salir a toda costa, pero, dada su inmensidad, no me es posible de forma que me voy azorando cada vez más. Casetas y casetas, infinitas hileras de farolillos, gente bailando y cantando a porfía…y planeando sobre ese panorama como un ángel exterminador la obligación de pasárselo bien”. Emma replica: “Vaya, tienes una visión sartreana de la feria”.
303.-Cuenta Luis Cernuda en “Poesía y literatura” que, cuando estaba haciendo el servicio militar, como parte de la instrucción, salía a caballo con otros reclutas por las afueras de Sevilla. Una de esas tardes ocurrió un hecho extraordinario, una epifanía, que él marca como el tercer y decisivo hito de su vocación. Aparte de la experiencia en sí, señala el poeta un rasgo que comparten todos los que sienten el deseo de objetivar su mundo interior. Cernuda habla de “urgencia expresiva”. Es decir, de la necesidad de coger una pluma, un bolígrafo o un lápiz y consignar lo que bulle en el espíritu.
Así lo refiere: “Una de aquellas tardes, sin transición previa, las cosas se me aparecieron como si las viera por primera vez, como si por primera vez entrara yo en comunicación con ellas, y esa visión inusitada, al mismo tiempo, provocaba en mí la urgencia expresiva, la urgencia de decir esa experiencia”.
304.-Hay un hambre que no se sacia con nada. Aparece en los sueños. Esa hambre puede llevarnos a ingerir grandes cantidades de comida, pero sigue intacta. Nunca llegamos a satisfacerla. Hay un hambre que es el síntoma de una carencia primordial.









