Feeds:
Entradas
Comentarios

Posts Tagged ‘gaviotas’

¡Oh, mi airoso velero! ¡Cuánto tiempo esperando!
Mas ya estamos dispuestos a emprender la aventura
que nadie sabe adónde nos ha de conducir.
Qué más da un sitio u otro. Lo importante es partir,
surcar los siete mares, dejando que los vientos
salitrosos, yodados, nos atecen la piel.

Extrañas nubes blancas se van deshilachando.
Parece que corrieran hacia un punto lejano,
hermosas pinceladas en el azul del cielo.
Bandadas de gaviotas mecidas por los vientos
se balancean y cuelgan como frágiles lámparas,
y el mar embravecido furiosamente se alza.

 

 

Licencia Creative Commons
Esta obra está bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivadas 3.0 Unported.

Read Full Post »

                                     I
Una roca batida por las olas. Una roca a la que el agua moldea, a la que la fuerza del mar con su tenacidad infinita desbasta, perfora, corroe. Cientos, miles de años expuesta a la acción insobornable de la naturaleza. Con su base pavimentada de conchas que se superponen formando montículos. De conchas que se distribuyen como las teselas de un mosaico. Una roca cruzada de costurones que se yergue a escasos metros de la costa. Una roca azotada por los vientos, desteñida por el salitre, con olor a yodo y a plantas marinas, alrededor de la cual flotan trozos de madera negruzca procedentes tal vez de una barca desvencijada que otrora surcaba este sobrehaz verdeazulado en constante movimiento, rizado por la brisa, de reflejos tornasolados. Y mezcladas con esos maderos podridos que se estrellan una y otra vez contra el peñasco solitario, las gelatinosas algas cubriéndolos con sus filamentos, entrelazadas, encaramadas, o bien dejándose llevar a la deriva, mecidas por el eterno bamboleo de las olas. Una roca maltrecha, de cimientos dudosamente firmes, un tanto inclinada, como si estuviera prosternándose ante la grandeza del océano. Un minúsculo islote donde las gaviotas se posan, lanzan sus estridentes graznidos, se dan picotazos debajo del ala, miran a derecha e izquierda con suprema indiferencia. Una roca aislada, de contorno irregular, con numerosas cicatrices y concavidades, devorada por el mar al que sigue plantando cara.

 

 

Licencia Creative Commons
Esta obra está bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivadas 3.0 Unported.

Read Full Post »

[En desbandada]

En desbandada
las golondrinas
surcan los cielos
se arremolinan

Por los espacios
enloquecidas
vuelan y vuelan
las golondrinas

Los barcos parten
dejan los puertos
alegremente
beben los vientos

Se alejan raudos
son puntos negros
que el horizonte
devora hambriento

Las gaviotas
que los seguían
han regresado
desfallecidas

Se picotean
y luego chillan
de vez en cuando
alzan la vista

Mira los trenes
de bote en bote
y a los viajeros
todos insomnes

Todos corriendo
con sus billetes
con sus maletas
por los andenes

Barcos y trenes
qué desatino
negros obuses
a ningún sitio

Las golondrinas
vuelan y vuelan
vuelve ya en ti
vuelve despierta

 

 

 

Licencia Creative Commons
Esta obra está bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivadas 3.0 Unported.

Read Full Post »

Soneto XXIII

Gallardetes movidos por el viento,
escolleras donde rompen las olas,
nacaradas, sonoras caracolas
salmodiando su treno largo y lento.

Y un blanquecino y corrosivo ungüento
destiñendo purpúreas amapolas.
Y el malecón donde gaviotas solas
escrutan el cielo con ojo atento.

Allá arriba Dios en azul se baña.
Aquí abajo se siente el cimbronazo
de la retama y de la enhiesta caña

apresadas en el funesto abrazo
de los médanos, que la luna estaña
con la luz de su frío fogonazo.

 

 

 

Licencia Creative Commons
Esta obra está bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivadas 3.0 Unported.

Read Full Post »