Feeds:
Entradas
Comentarios

Archive for the ‘Bestiario’ Category

Bestiario (XVIII)

XVIII
Estos monstruos habitan en el fondo del alma.
Como en una pecera, se revuelven y agitan,
y muestran sus colmillos y miran con sus ojos
inyectados en sangre.

Estos monstruos están en mi propio interior,
haciendo de las suyas, sin cristal protector.

 

 

Licencia Creative Commons
Esta obra está bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivadas 3.0 Unported.

Read Full Post »

XVII
De Gracián qué decir sino que era un auténtico
fenómeno de feria.

Desde que vino al mundo tenía ya la cara
que tuvo de mayor.

Él siempre fue mayor, egoísta, mezquino.
Siempre tuvo una cara de adulto endemoniado

Contemplemos por último, sin detenernos mucho,
pues no vale la pena, a ese enano chillón
con gorro de tres puntas y cetro de cartón,
haciendo jeribeques.

 

 

Licencia Creative Commons
Esta obra está bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivadas 3.0 Unported.

Read Full Post »

Bestiario (XVI)

XVI
Beltrán era otra cosa, era un tipo vulgar.
Ante los poderosos gustaba de enseñar
y mover el trasero.

Con esta inocua broma los hacía reír.
Una buena patada también darle podían,
si eso les divertía.

La situación cambiaba cuando los otros eran
de inferior condición. Entonces se mostraba
violento, sanguinario.

Destrozaba a su presa igual que una alimaña.
Realizada la hazaña,
volvía con sus amos, el rabo entre las patas.
Una sonrisa vil en sus labios flotaba.

 

 

Licencia Creative Commons
Esta obra está bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivadas 3.0 Unported.

Read Full Post »

XV
Pasemos adelante, en esta sala vemos
a otros monstruos menores que brillan con luz propia.

El primero Julián, el más listo de todos,
el que estaba de vuelta, el más espabilado.

Mientras otros estábamos todavía en la inopia,
él sabía latín, esperanto, alemán.

Al que más y al que menos dejaba con un palmo
de narices, turbado.

Esquivaba tan bien, tan de prisa corría
que rival no tenía.

 

 

 

Licencia Creative Commons
Esta obra está bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivadas 3.0 Unported.

Read Full Post »

XIV
Don Juan está encolerizado
quién lo desencolerizará
el desencolerizador
que lo desencolerice
buen desencolerizador será

 

Trabalenguas para apaciguar los ánimos de don Juan. El que lo recite sin equivocarse a lo mejor se libra.
 

 

 

Licencia Creative Commons
Esta obra está bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivadas 3.0 Unported.

Read Full Post »

XIII
Don Juan no está de buenas, ahora qué hemos hecho
o dejado de hacer. Tiene el ceño fruncido,
la barba enmarañada.

Sus ojos iracundos
se posan en nosotros, nos taladran sin ver.
Vaya enfado tremendo ha pillado esta vez.

Se da cada tirón de la barba el maestro
que nos tiene el terror metido en el cuerpo.

Mesándose la barba don Juan en el estrado,
echando chiribitas, los ojos entornados.

Los niños meditando la vital solución
antes que se produzca la fatal explosión.

 

 

Licencia Creative Commons
Esta obra está bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivadas 3.0 Unported.

Read Full Post »

XII
Oh tiempo de desastres, de profundo clamor,
de no saber adónde dirigir la mirada,
flotando en el vacío como globos que escapan,
remontándose lejos, el viento se los lleva,
se los traga el espacio azul, el infinito,
como globos o pompas de jabón transparentes,
se irisan un momento, tras el breve milagro,
explotan, se deshacen

Esta huida perenne, esta fuga imparable,
hemorragia que nadie sospechaba siquiera,
se producía por las ventanas abiertas
cuando hacía buen tiempo

Oh qué linda escapada,
estrellas de colores moteaban los cielos,
puntos rojos, violetas, puntos verdes, añil,
amarillos, turquesas, naranjados, marfil

 

 

 

Licencia Creative Commons
Esta obra está bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivadas 3.0 Unported.

Read Full Post »

Bestiario (XI)

XI
Ciertamente era un asno, como tal rebuznaba.
Encogía los brazos,
enseñaba los dientes y soltaba un rebuzno.
No se puede decir que diera gusto verlo.

Narices palpitantes, húmedas, aplastadas,
frente y cara alargadas,
ojos inexpresivos de bestia resignada,
tenía en la barbilla cuatro pelos y medio.

Lo que se dice hablar, hilvanar una frase
o saber comportarse
eran cosas ajenas a este garañón,
no tenían que ver con su naturaleza.

A pesar de las coces,
de las locas carreras, de las ventosidades,
no era ningún peligro.
Era sólo un castigo.

 

 

 

Licencia Creative Commons
Esta obra está bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivadas 3.0 Unported.

Read Full Post »

X
La redicha Conchita ¿qué habrá sido de ella?
La vida, ya se sabe, aplica correctivos,
a menudo severos.

Respondona, cortante, pasaba todo el tiempo
haciendo morisquetas, parpadeando, brincando,
como aquella famosa ratita presumida.

La faldita saltona, los músculos del cuello
tirantes, en relieve, por el continuo esfuerzo
de singularizarse, era la negación
de la espontaneidad.

A veces se las daba de chica de ciudad.
Ojos desencajados, dedos agarrotados,
hablando con finura marcaba las distancias,
nos dejaba perplejos.

Tenía sobre todo un recurso infalible
para desconcertarnos. Eran las frases hechas.
¿Dónde las aprendía? ¿De dónde las sacaba?

En el momento justo el tópico soltaba,
letal, devastador. “Esto no te compete”.
Estas rudas palabras dejaban confundido
a su destinatario, que ya fuera de juego,
sin saber qué decir ni cómo reaccionar,
remataba la escena haciendo una gansada
o con la boca abierta.

 

 

 

Licencia Creative Commons
Esta obra está bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivadas 3.0 Unported.

Read Full Post »

IX
Era bajo, ventrudo, igual que la tinaja
que tenía mi abuela en un rincón del patio.
Cuando contaba un chiste, se reía el primero
y salía corriendo, atragantado, hipando
por los golpes de risa.

Este lindo mostrenco creció, se acrisoló
para nuestra desdicha, engordó, descubrió
su auténtica afición, que eran el chismorreo
y la maledicencia.

El nene destacó, pues se dedicaba a ello
con verdadero empeño. Con dedo acusador
señalaba las faltas, los defectos, las pifias,
los pecados ajenos.

Cuando era necesario, llegaba a la mentira.
Una historia redonda exige desde luego
atar todos los cabos.

Era bajo, seboso, propalador de infundios.
Cuando estaba a cubierto, ponía de vuelta y media
a tirios y troyanos, trabucando palabras,
espurreando saliva, farfullando, ahogándose.

 

 

Licencia Creative Commons
Esta obra está bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivadas 3.0 Unported.

Read Full Post »

« Newer Posts - Older Posts »