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[Conquistar un lugar]

Conquistar un lugar
fuera de las miradas
al abrigo del miedo
donde pueda olvidar
lo que me han enseñado
donde pueda aprender
a vivir nuevamente

Conquistar un lugar
inaccesible a todos
donde sólo yo pueda
entrar salir estar
un reducto de paz
con murallas de luz
donde ser uno mismo

 

 

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Las aspiraciones de la gente de su tiempo y de su país, que Pla reseña en la entrada del 6 de diciembre, siguen siendo las mismas de la gente de ahora y de cualquier lugar. El escritor catalán, a pesar de sus desventajas, acepta el individualismo subyacente a esa manera de entender la vida.
Ese individualismo es la salvaguarda, la garantía, la materialización de la libertad. Y la libertad, en primer y último término, es preferible a las componendas de las relaciones sociales.

“La gente de aquí quiere: a) vivir bien; b) vivir bien en su casa o haciendo una vida absolutamente privada; c) interpretar las cosas con el pie forzado de los intereses personales exclusivos; d) no ser importunada por cosas ajenas a la propia voluntad. Este fondo de individualismo me gusta. Tiene un gran defecto, claro: la imposibilidad que la gente tiene de relacionarse hace que, prácticamente, sea imposible la vida social. Lo que se encuentra más a faltar, en el país, es la conversación, la higiénica volubilidad de la relación social. Puesto a elegir, sin embargo, entre la conversación y la libertad –la libertad solitaria- me quedo, siempre, con la libertad”.

 

 

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26 de agosto de 2013 057

 

 

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En el cuarto de baño
lavándome la boca
mirándome al espejo
me dedico a pensar

pienso en cosas sencillas
agradables inocuas
pienso en esto en lo otro
en lo de más allá

por supuesto es un juego
porque nunca me acuerdo
con certeza después
de en qué he estado pensando

porque me siento bien
porque todo consiste
en llevar el compás

en seguir dócilmente
el mandato del ritmo

de mi ritmo interior

 

 

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Higos y uvas

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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Paisaje (XIII)

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Poema 11
Tablilla XI

En el camino de regreso a Uruk tiene lugar un percance. Su protagonista es un animal emblemático que desde entonces, hace más de cuatro mil años, forma parte de la historia literaria y religiosa de Occidente.
El héroe que todavía no ha comido la planta y por tanto sigue siendo un simple mortal, se para a descansar al lado de una fuente de agua fría, donde se baña.
Una serpiente aprovecha la ocasión y se lleva la planta abandonada. Cuando Gilgamesh descubre el robo, derrama abundantes lágrimas lamentando su descuido.
No será el hombre quien alcance la inmortalidad sino la serpiente que, mudando su piel, renacerá y recuperará la lozanía eternamente.
Los ímprobos trabajos de Gilgamesh han sido vanos. Todavía peor: el fruto de sus penalidades está en posesión de un reptil.
Sobreponiéndose a ese infortunio, le dice a su compañero de viaje, el barquero Urshanabi, que preparará sus cosas y seguirá adelante.
Cuando llegan a Uruk, Gilgamesh se enorgullece de sus murallas construidas por hombres, de esa gigantesca obra que desafía al tiempo.

El olor de la planta
atrae a la serpiente

Allá veo su huella

Sigilosa, reptando
salió de su agujero

Allá veo su huella

Sigilosa, reptando
regresó a su agujero

Con la planta en la boca

La gesta de Gilgamesh acaba aquí, ante las murallas de Uruk, que fue también donde empezó este poema de configuración circular.

Tablilla XII

La tablilla XII parece ser un añadido posterior, como lo demuestra el desconcertante hecho de que aparezca Enkidu, que había muerto y descendido al mundo subterráneo.
Es posible también que este último episodio sea un conjuro realizado por Gilgamesh para hablar con el espíritu de su amigo.
La planta de la inmortalidad, según se precisa en el Poema de Gilgamesh, es semejante al licio espinoso (Lycium barbarum y también Lycium chinense).
El licio es una solanácea de conocidas propiedades. Su fruto es una baya roja que se comercializa por la gran cantidad de sustancias nutritivas que contiene. Sus beneficios para la salud son múltiples, aunque no todos están probados científicamente. La lista es larga. Cabe destacar que fortalece el corazón, el sistema inmunitario, el hígado, los riñones, etc.
Es tan útil que no es exagerado calificar de milagrosa a esta planta. No se le atribuyen, al menos explícitamente, cualidades rejuvenecedoras, pero está fuera de duda que contribuye a preservar el organismo humano y mejorar su funcionamiento.
En el Poema de Gilgamesh no se trata de una planta terrestre sino acuática, de una especie de licio que nace y crece en el fondo del mar.
Cabe pensar que, dado el medio tan especial donde vive, sus propiedades prodigiosas se potencien hasta el punto de conceder la inmortalidad y la juventud a los que la comen.

 

 
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