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Posted in Árboles y plantas, tagged alegría de la casa, balsamina, Impatiens walleriana, miramelindo on mayo 31, 2018| 5 Comments »
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Posted in Anotaciones, tagged Alcibíades, alma, conocimiento, el mal, Platón, Sócrates, virtud, William Guthrie on mayo 30, 2018| 23 Comments »
226.-Sócrates equiparaba la virtud al conocimiento. Es decir, cuanto más sabio se fuese, más bueno se era. El conocimiento, al potenciar el comportamiento digno, neutraliza el mal, lo excluye. El mal es el patrimonio de los necios y de los ignorantes, de aquellos que sólo miran hacia afuera.
Hay que precisar que el conocimiento de que habla el filósofo ateniense no es el técnico, el científico, el enciclopédico, sino el conocimiento de uno mismo, al autoconocimiento que, según el lema délfico adoptado por Sócrates, conduce a la divinidad.
Nadie hace el mal porque esté poseído por él. El mal no es nada en sí mismo, no es una fuerza que se contrapone al bien. Es sólo una carencia, un vacío de saber que expone al crimen. La tierra baldía, no cultivada, donde prosperan las hierbas ponzoñosas.
El mal es una consecuencia de la ignorancia. O lo que es lo mismo, una consecuencia de la falta o escasez de virtud. La ignorancia es la puerta de la ignominia. La sabiduría el camino real que conduce a la ciudad perfecta, a la ciudad en la que ninguno de sus habitantes alzará la mano para asestar un golpe traicionero a un convecino.
Así veía Sócrates (o Platón) este espinoso asunto de la maldad humana. Mucho se ha escrito sobre esa polémica tesis a la que los hechos y sus protagonistas dan sucesivos y rotundos mentís, a la que la realidad se obstina en demostrar que se puede ser inteligente, culto y sin entrañas. La sabiduría de que hablaba el ateniense era otra evidentemente. Aun así, él fracasó al intentar inculcar sus enseñanzas a Alcibíades que tenía otros objetivos a los que supeditaba las consideraciones filosóficas de altura, y a la consecución de los cuales dirigía sus esfuerzos. Cualidades le sobraban al joven, pero la propuesta de su maestro ni lo convenció ni lo atrajo hasta el punto de asumirla.
No obstante, el envite socrático, esa profundización en el saber de uno mismo que anula la maldad, sigue siendo válido.
227.-El historiador de la filosofía griega William Guthrie, en lo que respecta a la visión socrática del mal, establece tres tesis: a) virtud y conocimiento es lo mismo, b) nadie hace el mal a sabiendas, c) el cuidado de la propia alma es una tarea prioritaria.

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Posted in Árboles y plantas, tagged mesembriantemo, Mesembryanthemum (Dorotheantus bellidiformis) on mayo 29, 2018| 2 Comments »
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Posted in Antología, tagged A solas soy alguien, Buenos días, Gabriel Celaya, Kipling, poemas terapéuticos, Whitman on mayo 28, 2018| 7 Comments »
La producción de Celaya tiene una vertiente social bien conocida, pero tiene otra más inmediata en la que celebra el puro gozo de existir. “Buenos días” es un ejemplo de esa poesía palpitante con la que tan fácilmente se identifica el lector.
Este poema, como otros de Whitman o Kipling, pertenece a la categoría de los terapéuticos, de los que reconcilian con la vida y con uno mismo.
“Buenos días” es un canto al hecho de que, bombeada por el corazón, la sangre corra por las venas, de que los sentidos nos permitan disfrutar de actividades tan comunes como un zumo de naranja o un paseo matinal. Levantarse, desayunar, estirar las piernas, saludar a los árboles y a los pájaros: ahí radica la felicidad. Un estado de gracia al alcance de cualquiera. Lo que el poeta hace lo podemos hacer todos, no hay nada extraordinario en sus actos. Se limita a hacernos partícipes de su alegría y a mostrarnos el camino que a ella conduce, que no es otro que el de la entrega, el de la abolición de las mezquinas fronteras personales. Si caen ellas y los diques defensivos, la vida se afirma desbordante.
Son las diez de la mañana.
He desayunado con jugo de naranja,
me he vestido de blanco
y me he ido a pasear y a no hacer nada,
hablando por hablar,
pensando sin pensar, feliz, salvado.
¡Qué revuelo de alegría!
¡Hola, tamarindo!,
¿qué te traes hoy con la brisa?
¡Hola, jilguerillo!
Buenos días, buenos días.
Anuncia con tu canto qué sencilla es la dicha.
Respiro despacito, muy despacio,
pensando con delicia lo que hago,
sintiéndome vivaz en cada fibra,
en la célula explosiva,
en el extremo del más leve cabello.
¡Buenos días, buenos días!
(…)
A la vertiente social y a la inmediata hay que sumar una tercera filosófica e incluso con ribetes místicos. En el poema “A solas soy alguien” Celaya ha captado la condición de la esencia humana, la cual resume en el título que es el primer verso del estribillo. El segundo es “En la calle, nadie”.
La verdad contenida en el estribillo es la que, a modo de silogismo, desarrolla el autor a lo largo del poema. El hombre solo, o el hombre ante Dios, ese señor tan callado, esa concavidad habitada por el silencio, según lo caracteriza Celaya, siente que es alguien, que vale algo. No sobreviene, al menos, el gran desastre que se produce en la calle: su anonadamiento.
A solas medito,
siento que me crezco.
Le hablo a Dios. Responde
cóncavo el silencio.
Pero aguanta siempre,
firme frente al hueco,
este su seguro
servidor sin miedo.
(…)
En la calle reinan
timbres, truenos, trenes
de anuncios y focos,
de absurdos papeles.
Pasan gabardinas
pasan hombres «ene».
Todos son hombres como uno,
pobres diablos: gente.
La conclusión de este razonamiento poético cuya primera premisa es el hombre en soledad y la segunda el hombre en sociedad, se expone en la tercera estrofa. En la cuarta y última el poeta da un paso más. No sólo en esa soledad luminosa el ser humano es más verdadero, es alguien, vale algo. Es también en ella, que se contrapone a la desolación reinante en el exterior, donde podemos entender y acoger a los demás.

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Posted in Árboles y plantas, tagged begonias on mayo 24, 2018| 3 Comments »
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