Feeds:
Entradas
Comentarios

 

 

 

Licencia Creative Commons
Esta obra está bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivadas 3.0 Unported

el trigo amarillea
el agua serpentea
el niño corretea

en su tienda el tendero
en su fragua el herrero
serrando el carpintero

el escoplo el martillo
el cemento el ladrillo
la lezna el escardillo

la marina mercante
el caballero andante
el holandés errante

el agua cristalina
un pájaro que trina
el lis la clavellina

las montañas los puertos
los vivos y los muertos
los cojos y los tuertos

los tirios los troyanos
vietnamitas birmanos
zulúes bosquimanos

faralaes peinetas
taconeos piruetas
visajes morisquetas

la baba del lascivo
con su barba de chivo
indigno repulsivo

 

 

Licencia Creative Commons
Esta obra está bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivadas 3.0 Unported

Olivos y fuentes

Olivos

Estos árboles transmiten paz y fuerza. Los malos humores, las turbiedades, las emisiones tóxicas se disipan cuando uno pasea por un olivar poblado de longevos moradores. Olivos tutelares, terapéuticos. Elegidos por la paloma para marcar el término del diluvio universal.
Los olivos son cruces de variadas formas y tamaños. Su aceite alimenta e ilumina. Árboles sagrados que restituyen la serenidad y el equilibrio. Viejos y robustos compañeros de troncos retorcidos, rajados, abiertos como dos alas desplegadas, como los tableros de un díptico, como un libro. Mostrando sus profundas grietas, sus nudosidades, sus huecos, sus estrías, sus irregularidades, sus vicisitudes, la historia de su vida. Rezumando a veces una fragante resina.
El corazón del olivo es cálido. Su ancha copa, su ramaje disperso están envueltos en una nube clara y protectora de un verde gris plateado que cambia de tonalidad con la brisa, más verde, más ceniza, más plata.
Sabios amigos que acogen benévolamente a sus huéspedes, y les ofrecen la lección de sus troncos retorcidos, rajados, abiertos como dos alas…

Fuentes

Manantiales que brotan de la tierra. Corrientes subterráneas de agua que en un lugar determinado afloran. Como la famosa fuente Castalia, frecuentada por las Musas cuya madre es la Memoria. Pero aunque se trate de la más discreta y callada, su encanto no es menor.
Desde siempre el ser humano ha sacralizado a estas benefactoras. Al igual que los olivos, las fuentes curan también. Son sanadoras y fecundadoras.
En los tórridos días de verano su agua fresca es un don impagable. En invierno, recubiertas por una capa de hielo, se asemejan a un gigantesco diamante bajo el que siguen fluyendo rumorosas. En cualquier época de año son un regalo para la vista y para el oído.
El servicio fundamental que prestan es apagar la sed, necesidad primaria más urgente que el hambre. Poéticamente un servicio destacado es propiciar la inspiración. Las fuentes son una reminiscencia paradisíaca y un adelanto de la gloria futura.
Un manantial seco o cegado es un retroceso, un empobrecimiento. Una fuente viva es uno de los símbolos más adecuados del alma

 

Al lado de la fuente: http://gerenadiario.blogspot.com.es/2009/05/dime-un-poema-al-lado-de-la-fuente.html

 

 

Licencia Creative Commons
Esta obra está bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivadas 3.0 Unported

Caminos (X)

 

 

 

Licencia Creative Commons
Esta obra está bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivadas 3.0 Unported

Encinas (II)

 

 

 

Licencia Creative Commons
Esta obra está bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivadas 3.0 Unported

Profunda, hermosamente doloroso:
un océano púrpura, un tormento
sin nombre, sin sentido, sin contento,
vergonzante rubor, amargo poso.

Dolorosa, profundamente hermoso:
un tronar de alazanes contra el viento,
un borrachín sonado y harapiento,
un estridor, un fondo cenagoso.

Y caes de rodillas con tu fuego,
con la herrumbre del paso de los años,
dando un ultimátum, haciendo un ruego.

¿Por qué conductos fortuitos y extraños,
tras renunciar solemnemente al juego,
retornas a los antiguos apaños?

 

 

 

Licencia Creative Commons
Esta obra está bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivadas 3.0 Unported

EL BOSQUE SILENCIOSO

CUENTOS

II

Antonio Pavón Leal

Diciembre 2013

 

Recopilación de veinticinco cuentos aparecidos en este blog entre junio de 2013 y diciembre de 2013. En el primero de ellos, “El visitante”, se refiere un caso de suplantación de personalidad. “La comida” trata sobre el cuestionamiento de la comedia social. Hay dos cartas, una a Michèle, en torno al tema de la verdad, y otra a Daniel, sobre la condición humana, las falsas heroicidades y la necesidad de los demás. “Lo que tengas que decir” es una respuesta mental a una reacción automatizada. Algunos cuentos, sobre un fondo real de observación y experiencia, son descripciones de tipos como “El líder”, “El creyente” o “El mentecato”. Y de situaciones como “El salón escarlata”, “La calle” o “Angélica”, relato este en el que el elemento fantástico se cuela de rondón. En “Pequeño poema”, que cierra esta selección de narraciones, un escritor se rebela contra su destino, pero éste le coge las vueltas y se toma su pequeña venganza.

 

Libro en formato PDF:El bosque silencioso – Cuentos II

Correo de contacto: pavonleal@hotmail.com

 

 

Licencia Creative Commons
Esta obra está bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivadas 3.0 Unported

Bosque de rivera

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Licencia Creative CommonsEsta obra está bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivadas 3.0 Unported

Sobre la banalidad

21.-Me dice Emma: “Hay cosas que la gente no comprende o no quiere comprender” “¿Como qué?” “Por ejemplo, que por todo se paga en esta vida. El quid de la cuestión radica en saber si estás dispuesto a pagar el precio o si vas a pasar todo el tiempo negociando, que es la cursilada que se ha puesto de moda”.
Y prosigue: “Cuando tienes un problema serio o tienes que hacer frente a una situación difícil, normalmente no cuentas con nadie. Y aunque tengas esa suerte, tu mejor aliado sigue siendo tú mismo.
“La dimensión real de esas situaciones o problemas sobrevenidos se nos escapa, a no ser que nos afecten directamente.
“Hablo de algo que has encontrado en tu camino sin buscarlo. De algo, como solía decir mi abuela, que estaba para ti.
“Puedes intentar retroceder, dar un rodeo, dejar ese camino y tomar otro menos ingrato. O puedes decidir que ése es el tuyo, lo cual, según mi modesto saber y entender, es un signo de madurez”.
“Ya” replico, “pero algunos peajes son abusivos. No hay bolsillo que los resista”. “Claro. Siempre puedes, de una u otra forma, aparcar el problema o desguazarlo. Pero vendrán otros, no lo dudes. Se producirán otros conflictos o se reproducirán los mismos. La historia interminable es ésta y no la que contaba Michael Ende en su libro.
“Pero puede ocurrir también que tú, libre y voluntariamente, no quieras deshacerte de tu problema sino asumirlo. No quieras emprender nuevos caminos acogiéndote a cualquier coartada al uso, sino aceptar que esa adversidad es parte constitutiva de tu vida, incluyendo los efectos colaterales que eso conlleve”.
“Ésa es una actitud maximalista” objeto, “una actitud con escasa o nula popularidad en los tiempos actuales. En nuestra sociedad se tiende a escurrir el bulto y a acogerse al hedonismo. A anteponer una multitud de razones personales”.
“Sí” admite Emma, “pero la sociedad está compuesta de individuos que, si se paran y reflexionan, por poco honestos que sean, tienen que reconocer la banalidad de ese planteamiento”.

 

 

 

Licencia Creative Commons
Esta obra está bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivadas 3.0 Unported

Otoño (III)

 

 

 

Licencia Creative Commons
Esta obra está bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivadas 3.0 Unported