
Esta obra está bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivadas 3.0 Unported
Publicado en Fotos | Etiquetado Prunus domestica | 6 Comments »
En el bar donde recalábamos para tomar una copa, pegábamos la hebra con Arturo, un parroquiano que solía hojear el periódico distraídamente mientras paladeaba su vermut. Pensábamos que no era andaluz, tal vez por su acento neutro y su circunspección.
Tras ser interrogado al respecto por mi amiga Lucía, nos aclaró que sí lo era.
“Mi familia materna está asentada en esta región desde siempre. No así la paterna que vino de fuera. Mi abuela era asturiana y mi abuelo zamorano.
Como estaba comunicativo, siguió contándonos que fueron su abuela paterna y la hermana soltera de ésta quienes crearon el patrimonio familiar.
Cuando llegaron a Sevilla, se dedicaron al servicio doméstico. Trabajaron duro y, como ambas eran emprendedoras, primero alquilaron tierras de labor donde pusieron a trabajar al marido y a los hijos, y luego las compraron, de forma que a la vuelta de unos años eran dueñas o arrendatarias de varias fincas rústicas y urbanas en un pueblo de la provincia.
Arturo nos explicó que la primera generación acumula la riqueza con su sudor y su empeño. La segunda la mantiene. A la tercera, que era la suya, le corresponde la irresponsabilidad de dilapidar los bienes.
La tercera generación se despreocupa y malbarata. Y no es raro que acabe viéndose, como suele decirse, con una mano delante y otra detrás.
Los primeros hacen un gran esfuerzo. Los segundos, conocedores y beneficiarios de ese sacrificio, conservan lo recibido. Los terceros se limitan a vivir del cuento.
La cuarta generación es puesta a prueba y tiene que empezar de nuevo.
“La de tus hijos” apuntó Lucía. “Yo no tengo hijos” repuso Arturo.

Esta obra está bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivadas 3.0 Unported
Publicado en Cuentos, Fotos | Etiquetado andaluz, Arturo, asturiano, Lucía, Sevilla, zamorano | Leave a Comment »
Publicado en Fotos | Etiquetado encinas, nubes | Leave a Comment »
Escritos en el siglo X por el príncipe Ariwara No Narihira, estos ciento veinticinco cuentos incluyen siempre un poema y a veces varios.
El tema central es el amor, aunque también se abordan otros tan caros a la literatura oriental como la naturaleza y las estaciones.
En este libro donde abundan las metáforas, hay que destacar la del rocío que empapa las mangas del protagonista, y que es en realidad las lágrimas derramadas por el desafortunado amante.
Y la de la caprela, un crustáceo que cambia de caparazón rompiendo el viejo. El enamorado es otra caprela que rompe su corazón y se destruye a sí mismo.
Hay en este libro de contenido lírico poemas tan apasionados como el que figura en el cuento XXII:
Si de mil largas noches otoñales
Pudiera yo hacer
Una sola noche
Y durmiera junto a ti mil noches como ésta
No llegaría a saciarme
Cruzan sus páginas luciérnagas y ocas silvestres. El cuclillo canta. Los lirios y los crisantemos lo engalanan. Y las flores del cerezo, invocadas en este poema en el que se alude al paso del tiempo (cuento XCVII):
¡Oh flores del cerezo!
Volad cual nubes
Para que se borre
El camino de la vejez
Que llegar parece
Otra variante o interpretación de este poema puede ser ésta:
¡Oh flores del cerezo!
Volad cual nubes
Para que la vejez
Que llegar parece
No encuentre el camino
Los dos últimos poemas de este libro, por su intemporalidad, podrían haber sido escritos en cualquier época. Concisos, despojados de adornos, desvelan la condición humana, presidida por el misterio y la transitoriedad de la existencia.
El penúltimo poema (cuento CXXIV), precedido de una línea en la que se expone sucintamente que un hombre lo compuso, dice así:
Lo que pienso
Lo guardaré para mí
Simplemente
No existen hombres
Que sientan como yo
Y el último (cuento CXXV) muestra el asombro de un hombre enfermo que ve cercana la hora de la muerte:
Que hay un camino
Que es necesario recorrer
Había oído decir
Pero no pensaba que eso fuera
De hoy para mañana

Esta obra está bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivadas 3.0 Unported
Publicado en Antología, Fotos | Etiquetado Ariwara No Narihira, caprela, crisantemos, Cuentos de Ise, flores del cerezo, otoño, poemas, rocío, siglo X, vejez | 2 Comments »
Publicado en Fotos | 2 Comments »
Querido Daniel
Sé que lo estás pasando mal después de tu divorcio y de la separación de tus hijos. Esta carta no tiene por objeto consolarte. Ahora mismo, en tus circunstancias, eso es difícil.
Quiero hablar de otro asunto. Porque algunos han escalado el Mont Blanc o cruzado a nado el canal de la Mancha, según se jactan, piensan que otros pueden hacer otro tanto entrenándose y poniendo empeño. Pero eso dista de ser verdad.
Si ellos han realizado esas proezas, felicitémoslos. Y a continuación olvidémonos de esos Indiana Jones y pongamos los pies en la tierra.
La mayoría de los seres humanos no es capaz de realizar esas heroicidades. Precisamente por su condición de “humanos”.
La necesidad que tenemos de los demás es otra consecuencia de esa condición.
Lo anterior implica la aceptación de fronteras cuyo trazado preciso es siempre problemático.
Hay límites que deben respetarse. Y tú, habiéndolos sobrepasado ampliamente, vagas por una tierra donde no te hallas a ti mismo. Estás sufriendo los mortíferos efectos de una sobreadaptación.
Hay precios que no deben pagarse. No voy a afirmar que por todo se paga en esta vida, pero pocas cosas salen gratis. La cuestión radica en saber si el importe es abusivo. En tu caso lo ha sido. Has gastado demasiado tiempo y demasiada energía inútilmente. El principio de realidad exige esa inversión. Otro capítulo es la cuantía. De insensatos es quedarse a ruche.
Sólo los santos lo dan todo, pero nosotros somos seres comunes sin aspiraciones celestiales ni montañeras.
Es necesario, pues, tomar precauciones, máxime cuando, por un exceso de sensibilidad, se está más expuesto a dilapidar su fortuna.
En este caso perder significa perderse. No saber quién es uno ni hacia dónde va. Si se ha caído en este vacío, la ayuda exterior es imperativa. Habrá quien rechace esta conclusión, sobre todo los alpinistas. Pero la naturaleza humana se caracteriza por su debilidad esencial aunque algunos se crean superhombres.
Cuando se ha ido demasiado lejos, se necesita una ayuda exterior para volver. Se necesita un guía, un acompañante, un experto.
Los amigos no sirven porque están situados a un nivel de igualdad. Hace falta alguien ajeno. Alguien que, situado a cierta altura, pueda tenderte una mano para ayudarte a salir del hoyo. Alguien que disponga de perspectiva.
Tal vez la imagen del hoyo no sea afortunada y habría que sustituirla por la de una trampa, por la de un cepo que aprisiona manos y pies.
No te dejes influir por los que piensan que es humillante ponerse en manos de otro, pedir ayuda, porque no lo es en absoluto.
Espero que la encuentres en forma de psiquiatra, psicólogo, psicoanalista, sacerdote, consejero o filósofo y logres reencauzar tu vida. Un abrazo.

Esta obra está bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivadas 3.0 Unported
Publicado en Cuentos, Fotos | Etiquetado canal de la Mancha, Daniel, divorcio, Indiana Jones, límites, Mont Blanc, precios, sobreadaptación | Leave a Comment »
Publicado en Fotos | 2 Comments »

En vano te atormentas
A los pies de estos álamos
Que se yerguen solemnes
Desnudos, argentados
Creyéndote perdido
Creyéndote olvidado
A puerto siempre llega
Quien su camino ha andado

Esta obra está bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivadas 3.0 Unported
Publicado en Fotos, Poemas | Etiquetado álamo temblón, chopo, Populus tremula | 6 Comments »
Publicado en Fotos | Leave a Comment »
I
En cuanto me enteré, salí corriendo para verlo con mis propios ojos. Si era verdad, me llevaría un buen disgusto. Tal vez fuera una exageración.
Los vecinos son muy dados a hiperbolizar y a tergiversar. Es una actitud incomprensible e irritante. De lo que me cuentan creo la mitad o todavía menos, según el informante.
Hace tiempo que mi candidez se esfumó y que dejé de tomar al pie de la letra las fantasías y delirios de los hilandarios.
La fuente de la Catana, situada entre la carretera a Besoto y las últimas casas del pueblo, es un lugar con historia. Hay lienzos de muros y cimientos de villas romanas.
El agua de la fuente da nacimiento a un arroyo bordeado de berro, mastranzo y plantas aromáticas. Sombrean sus orillas álamos plateados que hacen más ameno este paraje al que íbamos a jugar cuando salíamos de la escuela, y a pasear y charlar en nuestra adolescencia.
II
Por una vez la noticia se ajustaba a la realidad. Una hoya gigantesca se había tragado el manantial, los restos arqueológicos, las rocas y los árboles.
Contemplé espantado esa depresión profunda y desolada, ese cráter inhóspito sin rastro de verdor. Parecía como si hubiese caído un meteorito calcinándolo todo.
Los numerosos curiosos comentaban con voz incrédula cómo había podido formarse semejante agujero de la noche a la mañana.
El Sapo estaba también allí. Se trata de un individuo cobardón, de verborrea ininteligible, aficionado a gastar bromas pesadas cuando se siente respaldado por otros o protegido por el anonimato.
Se acercó con los carrillos hinchados por la risa que a duras penas podía contener. Al parecer ese desastre le hacía gracia. Venía acompañado de tres amigotes.
Instintivamente me retiré del borde de la hoya.
El Sapo se detuvo a escasa distancia de mí y se cruzó de brazos. Era la personificación de la indignidad.
No dijo nada ni yo tampoco, como si no nos conociéramos.
De vez en cuando volvía la cabeza y lanzaba una mirada de connivencia a sus acompañantes. Como recordaba bien de nuestra infancia, era el mismo gesto de incitación que utilizaba para perseguir a un niño y correrlo a pedradas.
Observé que su cara cambió de expresión adquiriendo un aire bovino. De repente yo había dejado de interesarle. Incluso retrocedió algunos pasos y luego se alejó a toda prisa.
De la hoya salían escarabajos negros de brillo metálico, ciempiés que se desplazaban presurosos, hormigas de descomunales mandíbulas que avanzaban en desorden, cucarachas rubias de largas e hiperactivas antenas…

Esta obra está bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivadas 3.0 Unported
Publicado en Políptico, Una apariencia de normalidad | Etiquetado Besoto, el Sapo, la fuente de la Catana, Las Hilandarias, los hilandarios | 2 Comments »