IV
Sigo andando por esa calleja curvilínea,
calleja de los sueños,
donde mana la vida
en un punto concreto,
donde está la salida
del mundo rutinario,
donde el júbilo anida
cual ave de los trópicos
cuyas plumas se irisan
con la luz matinal, con la luz vespertina.
Publicado en Anteo | Etiquetado ave de los trópicos, calleja, júbilo, sueños, vida | 6 Comments »
Publicado en Fotos | Etiquetado Juan Martínez Abades, marinas, museo Carmen Thyssen, Puerto exterior y Abra de Bilbao | Leave a Comment »
Después del almuerzo, aprovechando que tenían la tarde libre, los Zapadores se encaminaron al bosque de Tuum.
Deteniéndose a escasa distancia de ese recinto sombrío y misterioso, contemplaron los árboles centenarios sin despegar los labios, sintiendo cómo se les erizaban los pelos del cogote.
Roque indicó que era allí donde había que realizar la invocación. Para tranquilizar a sus compañeros añadió condescendiente que no era necesario entrar. Si acaso alguien saldría, bromeó.
Luego les mandó que formaran un círculo cuyo centro ocupó. Kim, con la confianza que le daba ser su lugarteniente, preguntó al líder si sabía lo que estaba haciendo. Este respondió que controlaba la situación. Sonriendo vagamente añadió que pronto lo comprobarían.
Elevando la voz y las manos Roque principió el conjuro. Las palabras guturales resonaron ininteligibles. Las estuvo repitiendo a pleno pulmón hasta que un brazo de niebla oscura y espesa surgió del bosque.
Esa emanación avanzó y se cernió sobre el corro de inmóviles muchachos. A continuación giró en espiral hasta formar un lóbrego dosel que desprendía un vaho fétido, como el aliento de un enfermo.
El oficiante y sus acólitos se asustaron y huyeron. De lejos vieron cómo la nube descendía y se transformaba en un cuerpo de apariencia humana, cuyas extremidades crecían y menguaban, cuya cabeza aparecía y desaparecía, asomando por diversos puntos del contorno irregular de esa figura en perpetuo estado de cambio.
El terror se apoderó de los miembros de la banda cuando se percataron de que ese ente o ese genio fallido, como lo definió Roque más tarde, salía en su persecución.
Por fortuna, bien porque sus fuerzas se debilitasen a medida que se alejaba del bosque de Tuum, bien porque la camisa de lino bordada con la H de Haitink cumpliese su función protectora, las prolongaciones tentaculares de esa gigantesca ameba no lograron capturar a los pandilleros.
Publicado en Peripecias de Edu | Etiquetado el bosque de Tuum, el genio fallido, Kim, la banda, la camisa de lino con la H de Haitink, la invocación, los Zapadores, Roque | 2 Comments »
Publicado en Fotos | Etiquetado Archivo de Indias, Archivo General de Indias, patio central, patio interior | 2 Comments »
Publicado en Árboles y plantas | Etiquetado solano, solano de flor azul, Solanum rantonnetii | 8 Comments »
La ceremonia tuvo lugar en la Sala Abovedada. Los aprendices recibieron dos camisas de lino bordadas con la H de Haitink. Siempre debían llevar puesta una.
En el espaldar de una silla había también una burda camisa de arpillera. El Gran Maestro explicó que estaba reservada para quien alcanzase la libertad.
Roque, mirando de reojo a su lugarteniente Kim, esbozó una mueca de rechazo. Sus aspiraciones eran otras.
Mako, menospreciado desde que recibiera el castigo por irse de la lengua, percatándose de ese gesto, arrugó la nariz al tiempo que señalaba la camisa con un movimiento de la barbilla en un intento de congraciarse con el jefe de la banda.
Mortimer hablaba ahora de las blancas camisas de lino que eran un talismán protector. Debían guardarlas cuidadosamente. Si las perdían o las desgarraban, les sería más difícil no sólo superar las restantes pruebas, sino también enfrentar las trampas y peligros que el destino les tenía reservado.
A juzgar por las sonrisitas y los cruces de miradas, a Roque y los suyos las propiedades bienhechoras de esas prendas les resultaban divertidas. El mozalbete cariancho, de nariz en forma de silla de montar y orejas a las que faltaba poco para ser de soplillo, masculló que eso era un cuento de vieja.
La influencia de Roque había aumentado por inexplicable que tal hecho pareciese a Edu y a Hemón. Los otros miembros de la banda se habían convertido en sus lacayos. Mako, relegado a un estatus bufonesco, ocupaba el escalafón más bajo, pero todos acataban igualmente las disposiciones del cabecilla sin objetar nada.
Este preparaba, por cierto, algo grande, una contraprueba que, invistiéndole de poder, le permitiría desafiar a los mismos Maestros de Haitink.
Publicado en Peripecias de Edu | Etiquetado Edo, el bufón, el Gran Maestro, Hemón, Kim, Kim el lugarteniente, la camisa de arpillera, la contraprueba, la Sala Abovedada, las dos camisas de lino con la H de Haitink, Mako el bufón, Mortimer, Roque | 2 Comments »
Publicado en Árboles y plantas | Etiquetado araucaria, Araucaria columnaris | Leave a Comment »
Me pregunta con retintín una de las ocupantes del coche: “¿Qué pasó ayer con Diana?” Me encojo de hombros y respondo un escueto nada. La copiloto se vuelve y me espeta: “No digas que no pasó nada. Ella está disgustada contigo” Y añade la conductora: “Sí, estuviste desagradable”.
Como queda una por hablar, justo la que está sentada a mi lado, la animo a hacerlo: “¿Algún comentario por tu parte?”. Ella se limita a negar con la cabeza. Diana no es tampoco santa de su devoción.
¿A quién puede caerle bien una mujer tan sarcástica y maleducada? En la medida de lo posible la evito, pero a veces tengo que lidiar con ella, con su sonrisita desdeñosa, con sus aires de superioridad. Y la verdad es que no siempre estoy de humor ni me asiste la habilidad para darle un capotazo.
Ayer no estaba de buen talante. Por fortuna la inspiración acudió en el momento adecuado. Unas pocas palabras bien escogidas obraron el milagro de cortar su impertinente discurso y hacerle cambiar de cara. Si la hubiese insultado, no le habría sentado tan mal.
Diana se cree una mujer avanzada, alguien que, junto con su amiga Amelia, va varios kilómetros por delante de todos los demás. Esa supuesta ventaja la autoriza a expresarse como un juez.
A sus semejantes, salvo a su amiga Amelia que sabe cómo imponerse, no los escucha. Y si se ve forzada a ello, al cabo de dos minutos empieza a mirar a un lado y a otro de forma que quien está hablando tiene la molesta impresión de que su relato le importa un comino. Así que acaba por callarse. Entonces ella, sin mirarlo a la cara, dice: “Sigue, sigue”.
Hay temas políticos y financieros que la ponen muy alterada, sobre todo si detecta disentimiento en su interlocutor. No admite críticas ni objeciones. Sólo sus ideas son válidas. Quien no las comparte es un memo o un retrógrado.
El día de autos la conversación giraba en torno de la literatura. ¿Qué novela estábamos leyendo? ¿Cuál era nuestro autor favorito? Uno de los presentes dijo que había empezado a leer un libro de un escritor local. Un libro descriptivo, costumbrista, que recreaba la vida de la sierra con amenidad y rigor.
Que mi comentario elogioso le supiera a rayos, se explica fácilmente teniendo en cuenta que Diana, en posesión de todos los clichés progres y de un lenguaje aderezado con los tópicos «ad hoc», es un ejemplo viviente de espasticidad ideológica.
Hastiado de su tono burlón, de sus puntadas presuntamente ingeniosas, del abierto desprecio con que se refería a ese escritor “decimonónico” que estaba en las antípodas, por no decir en otro planeta de otro sistema solar, de Bukowski, su autor preferido, cuya lectura nos recomendó alzando los dos dedos que apresaban el cigarrillo, como si estuviera dándonos la bendición, laica desde luego, las ganas de pararle los pies pudieron más.
-o-
“Estaba deseando ponerle un par de banderillas” confesé a mis compañeras de viaje. “Pero ella es así y tú lo sabes” “Que la aguante su marido” “Ha pedido un destino en el extranjero” “No me extraña”.
La reacción de Diana fue desproporcionada, poniendo de manifiesto que yo había dado en el blanco. Aprovechando un silencio provocado por la irrevocabilidad de sus sentencias, dije despacio, mirándola a los ojos: “Cuántos prejuicios tienes”.
Publicado en Cuentos | Etiquetado Amelia, Bukowski, camino del trabajo, coche, compañeras de viaje, Diana, prejuicios, progres | 2 Comments »
Publicado en Fotos | Etiquetado geranios, Jardín de la casa de Sorolla, Joaquín Sorolla | 7 Comments »











