Feeds:
Entradas
Comentarios

Archive for the ‘Anotaciones’ Category

“Cette joie étrange qui descend du ciel vers la mer”
Albert Camus

16.-Sabes que soy un hombre del sur. Cuando me hablas de Sartre, un escritor del norte, uno de los abanderados del ateísmo puro, del “todo está permitido”, experimento rechazo, pues ese autor me resulta extraño, lejano y frío. Automáticamente me pongo en guardia. Detecto un peligro.
No es un miedo injustificado. Él y otros se han encarnizado con el impulso ascendente que alberga el alma humana, negándolo, matándola. De esta forma, han contribuido al advenimiento y sostenimiento de los totalitarismos.
La aceptación de principios morales, que nadie puede saltarse a la torera, ni siquiera doña Revolución, implica también asumir la dimensión trascendente del ser humano, su inmortalidad. Sólo entonces nuestros actos tienen sentido, sólo entonces nuestros actos dejan de ser una serie de ridículos gestos intercambiables, sin valor en sí mismos, ni buenos ni malos hagan el bien o el mal, porque ni el bien ni el mal son nada en sí mismos. Son, como los propios actos, conceptos vacíos, rellenables “ad libitum” o según los cánones vigentes.
Esos intelectuales son los embajadores de Tánatos, los cómplices y encubridores de crímenes acogidos a coartadas ideológicas, los que desprecian y se burlan del mal al que tratan como un invento de viejos chochos, como una estupidez indigna de consideración.
O, en una deslumbrante pirueta, los que interpretan el mal como el motor de la historia y del progreso.
Pero, ya sabes, soy un hombre del sur. Me siento más identificado con escritores como Camus, que hablan de la verdad del sol, de la vida libre, de la felicidad de ser.
No conozco las ruinas de Tipasa, pero me he paseado por interminables playas de arena dorada, he aspirado el aroma de artemisas y lentiscos y he escuchado el pertinaz canto de las cigarras. Y todo eso forma ya parte de mí, me conforma.
Camus no era creyente, pero su visión de la existencia humana, generosa y abierta, que comparto, coincide con la de esa clase de personas.
Es la visión que impera en el sur, donde predomina el catolicismo, no sólo oficialmente sino en el fondo. Es la filosofía subyacente a nuestro estar en el mundo. Ya sé que estas consideraciones no son más que un cúmulo de memeces para esas privilegiadas cabezas del norte, a las que tanto admiras.
Y que conste que me abstengo de abordar los temas de los santos como intercesores y modelos, de la Jerusalén celeste, de la comunión de los bienaventurados, de la redención, la reconciliación o la salvación. Hablo solamente de una manera de vivir.
Hablo de lo que conozco, del aire que respiro, de esta tierra. Esto no sólo me constituye como persona. Aunque sea crítico en muchos aspectos, aunque mantenga cierta distancia, esto es también la visión del mundo y de la vida que me parece más humana, más respetuosa.

 

 

 

Licencia Creative Commons
Esta obra está bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivadas 3.0 Unported

Read Full Post »


15.-Dado que en mayor o menor medida se ha practicado siempre, huelga hablar de novedad. Por el contrario, aunque ahora viva una época de auge, sería más exacto afirmar que nunca ha decaído.
Con variables dosis de maldad, este deporte consiste en poner a parir a una indiscutible figura literaria. Los grandes escritores son presas codiciadas. Es una tentación irresistible, al amparo de sus vicios y debilidades, ajustarles las cuentas y, tras el repaso, darles una cariñosa colleja, un merecido soplamocos o una buena patada en salva sea la parte. Para este fin se puede aprovechar una tertulia televisiva, un artículo periodístico, cualquier lugar con resonancias públicas y, por supuesto, las conversaciones privadas.
El atrabiliario Cela, el misógino Pla o J.R. Jiménez, que debió ser un neurótico de cuidado, por no citar a Borges (quién no sabe de qué pie cojeaba), son puestos a caldo, se les coloca un par de banderillas, se les enmienda la plana, se les llama al orden. Los tiempos dan para esto y para más.
Ninguno de ellos era un dechado de virtudes. Es una obviedad recordar que no eran santos sino escritores. Y una perogrullada aludir a su naturaleza humana.
Como desde el punto de vista literario son difíciles de cuestionar (atacarles en este terreno es como escupir al cielo), trae más cuenta señalar con el dedo sus desconchones y fealdades, de los que nadie, ciertamente, está exento.
Para ese camino mezquino no se necesita alforja. Cada uno de ellos, en su estilo, sería insoportable, con rarezas y defectos más o menos acusados. Lo mismo que sus detractores o admiradores. Lo mismo que todo quisque.
¿Si alguien se tomara la molestia de analizar la vida de cualquier hombre o mujer de la calle, no encontraría la misma mezcla de aceite y vinagre, los mismos claroscuros, los mismos ingredientes, en suma, que intervienen en todos los aliños humanos?
Es un deporte practicado desde antiguo pero, en determinados círculos, escudados en las ideologías dominantes, no se pierde ocasión de airear ruindades y darse el gusto de descalificar a empingorotados personajes.
Insufribles, maniáticos, caprichosos, chinchorreros, déspotas…, nuestros parientes cercanos podrían hablar largo y tendido al respecto.

 

 
Licencia Creative Commons
Esta obra está bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivadas 3.0 Unported

Read Full Post »

20.-Nadie tiene comprada la vida, pero el mañana llega. Lo sabemos por experiencia. Partiendo de este presupuesto le dio el consejo de ser previsor. Le recordó desenfadadamente viejas historias de vacas gordas y vacas flacas.
Pero esas consideraciones fueron catalogadas de monsergas. Desde luego, iban a contracorriente del pensamiento dominante que se puede resumir en tres palabras: vivir a tope.
Arramblar con todo lo que uno pueda aquí y ahora. Detrás no hay nada. Delante tampoco. ¿Por qué apurarse?
La rueda de la fortuna no para de dar vueltas. Unas veces se está arriba y otras abajo. Como esto es así y no puede ser de otra manera, la sugerencia de ser prudente provocó la emergencia de un muro doctrinario que cerraba el paso al diálogo.
Vivir el momento presente se ha convertido en una trampa para incautos y botarates, que no quieren ni oír hablar de distanciamiento para beneficiarse de un poco de perspectiva.
El momento presente, se quiera o no se quiera, de una u otra forma, disfrutándolo o sufriéndolo, lo vive todo el mundo. Pero esa perogrullada es la piedra angular de la posmodernidad.
Ese pleonasmo, hijo de la ignorancia y de la compulsión, ha sido elevado a los altares y se le inciensa como se ha hecho siempre con los ídolos de toda laya.
Ese atolondramiento que no admite razones, que se alza en armas en cuanto se cree amenazado, que no ve más allá de sus narices, es uno de los signos de nuestro tiempo.
Ese hedonismo intransigente es un cartepillar que aplasta lo que se interpone en su camino.
De esa manera lo único que se consigue es cegar la profundidad, la riqueza y la trascendencia del ahora.
Pero esta filosofía banal, sin horizonte, de miras tan estrechas y limitadas, arrasa. Es el nuevo caballo de Atila.

 

 

Licencia Creative Commons
Esta obra está bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivadas 3.0 Unported

Read Full Post »

19.-Si uno trata de adaptarse a esquemas, expectativas o ideas preconcebidas, si uno se fija una meta, es probable que sobrevenga el bloqueo. Todas esas barreras ahogan la creatividad que tiende a aflorar espontáneamente, a seguir su propio curso. Esto no significa que no se pueda tener un plan de trabajo. Pero el quid está en dejarse llevar por el propio estro. El salto al vacío de la creación da miedo. La hoja en blanco produce ansiedad. Por eso nos proveemos de las redes teóricas o ideológicas. Pero es el instinto el que nos libra del peor batacazo: la esterilidad.
Los impulsos interiores son los que marcan el camino, y los que dotan de autenticidad al trabajo literario.
Aunque se puede escribir al servicio de una causa, la literatura está centrada en el individuo, cuyas experiencias pasadas por el tamiz de la escritura se convierten en un producto artístico.
Uno no elige siquiera lo que tiene que escribir. Es lo contrario. Los temas vienen a tu encuentro, solicitan tu atención. Y es a ésos y no a otros a los que debes acoger y servir de cauce de expresión. Se escribe lo que hay que escribir.
Lo anterior está en la línea de los seis personajes en busca de autor. Esos seis infortunados tienen vida propia y están buscando a alguien que los presente al mundo. Pirandello comprende que no puede rechazar su petición, desoír una llamada más veraz que las historias con las que él aflige a sus espectadores.
En esta obra de teatro se expone la paradoja de que no es el autor quien crea a los personajes, sino éstos quienes se imponen a aquel, y de esta forma lo modelan, lo enriquecen, lo crean.
Los impulsos interiores antes citados se comportan como los personajes del dramaturgo italiano. Pero esos impulsos hay que trabajarlos para convertirlos en materia literaria. Y lo mismo hay que hacer con los estímulos exteriores.

18.-A la hora de narrar hay dos posibilidades que no son excluyentes. Una es el relato descriptivo, el abordaje exterior. La otra es la reelaboración interna que implica vivenciar los hechos.
El periodismo puede tener una gran calidad, pero la producción literaria es otra actividad en la que se ha desarrollado un proceso de interiorización y de transformación. Dicho proceso está diluido en el conjunto de la obra. Es la forma en que el autor está presente en ella. Cervantes en el Quijote o Dante en “La divina comedia”.
Pero estos libros han trascendido la anécdota o las motivaciones personales e interesan por ellos mismos, por su valor intrínseco que no sólo nos descubre una época sino a nosotros mismos.

 

 

Licencia Creative Commons
Esta obra está bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivadas 3.0 Unported

Read Full Post »

17.-La realidad es todo. Lo abarca todo: lo de dentro, lo de fuera, lo de arriba y lo de abajo. A menudo confundimos lo real con lo práctico y desechamos lo demás calificándolo de fantasioso. Incluso las quimeras forman parte de la realidad. El riesgo que corre el individuo consiste en no ser consciente de su mortífera naturaleza.
Nada queda excluido de ese ámbito general que llamamos realidad, la cual engloba los sueños y el arduo día a día. Sólo desde un punto de vista teórico o pedagógico la dividimos o separamos en diversas parcelas y elementos, y valoramos unos y menospreciamos otros, llegando incluso a negarles la carta de ciudadanía.
¿Los sueños no son reales pero las cuentas corrientes sí? ¿Los paseos solitarios son una pérdida de tiempo y las gestiones burocráticas no? ¿El tiempo, se haga lo que se haga, no pasa igualmente?
Los sueños son un laboratorio donde no se siguen las reglas de la lógica. Actúan como motores y aportan soluciones inesperadas, salidas imprevistas a problemas artísticos, científicos o humanos.
Los sueños también mueren, o se quedan obsoletos, o se convierten en un estorbo. Ocurre, con más frecuencia de la que creemos, que se hacen realidad y quedan al descubierto sus virtudes y sus defectos. Defectos que tal vez habíamos subestimado o ni siquiera visto.
Hay que soñar entonces nuevos sueños o reorganizar los viejos, porque los sueños, queda dicho, son un motor y un “think tank”. Todos los seres humanos soñamos, unos más y otro menos. Si alguien no lo hace es porque ha dejado de ser humano, porque se ha convertido en un autómata, en un robot, en un cíborg.
Los sueños compartidos por muchas personas adquieren una dimensión social. Esos sueños colectivos tienen la peligrosa capacidad de absorber a quienes no los comparten. Este albur está excluido de los sueños individuales que sólo afectan a sus forjadores.

 

 

Licencia Creative Commons
Esta obra está bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivadas 3.0 Unported

Read Full Post »

16.-En el campo literario y en otros (filosófico, psicológico-terapéutico…), al dar forma, al sistematizar nuestros pensamientos a menudo descubrimos su insustancialidad.
El medio más eficaz para desinflar el globo de nuestras ilusiones y autoengaños, para conocer las medidas reales de nuestras aptitudes, es la palabra. Se entiende la palabra escrita.
Escribir es una forma de saber cuáles son nuestros límites, no solamente expresivos sino intelectuales, emocionales, humanos. Cuando pensamos, divagamos. Hay una tendencia a no precisar, a dejar en el aire, incluso a falsear. Pero ahí está el bisturí de la palabra que corta, profundiza y saca a la luz un ratoncito, como en el famoso parto de los montes.
Ese magma interior que parece va a arrollarlo todo a su paso, puede quedar reducido a poca cosa, a nada, cuando se le aplica el estilete verbal. Esos temblores, humaredas y bramidos resultan no ser más que las bravatas de un volcán inofensivo, incapaz de una auténtica erupción.
Pero la palabra es un cuchillo de doble filo, un martillo de doble cabeza, el hacha de doble hoja que utilizaban las sacerdotisas cretenses en sus ceremonias. La palabra puede ir en dos direccionas contrarias, puede tener dos usos desconcertantes.
Por un lado, es un instrumento que sirve para desinflar egos y poner las cosas en su sitio. Para llamar al pan, pan y al vino, vino. Por otro, la palabra es un ente autónomo, que no está al servicio de nada ni de nadie.
La palabra desenmaraña, ordena, esclarece. Es una herramienta que nos permite mostrar los tesoros escondidos, que ciertamente existen y están a la espera de ser rescatados. Pero la palabra es también libre. No es utilizada sino que ella utiliza. No es sirviente sino ama. No es un cuchillo, un martillo o un hacha sino una flecha en busca de su diana. O un pájaro a cuyo lomo podemos subir para un viaje iniciático, para descubrir nuevas realidades o encontrar nuevos significados.
La palabra nos permite explorar nuestros límites y dispersar las tinieblas, pero también nos conduce a regiones ignoradas y nos desvela secretos que permanecerían ignorados si no aceptásemos ser el paje de esta dama y recorrer con ella el espacio y el tiempo, y surcar los cielos en su compañía.

 

 

Licencia Creative Commons
Esta obra está bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivadas 3.0 Unported

Read Full Post »

15.-Una clave de la creatividad es la intencionalidad. Es decir, el deseo consciente, explícito, de elaborar una obra de arte, la cual definiría como la transformación o la consignación de una experiencia ateniéndose a unos parámetros estéticos.
Cualquiera puede hacer fotografías o escribir. La diferencia entre el artista y el que no lo es (no hago distinción entre profesional y aficionado) radica en que el primero está implicado vivencialmente en su trabajo.
Por esta razón, sus creaciones están cargadas de sentido. Son auténticas. Responden a la verdad que se manifiesta a través de un individuo concreto. La autenticidad es, por cierto, otra característica del proceso creativo.
A la originalidad, sin embargo, no la considero como un factor importante de ese proceso, porque pienso que en el terreno artístico (sobre todo en el literario) está todo inventado. El ajedrez también lo está, pero cada partida es diferente. Las de los maestros son admirables.
Este escaso valor que concedo a la originalidad, se me hace evidente cuando pienso en los clásicos. Cervantes, Shakespeare, Proust, Dante… ¿quién puede superarlos? Ellos lo han dicho todo de la mejor forma posible. Basta con molestarse en buscar en su obra para encontrar el pasaje clarificador. Los clásicos se caracterizan por haber abordado todas las cuestiones humanas y haberles dado respuesta. A veces dos, en cuyo caso pueden ser contradictorias, lo cual no invalida sin embargo ni una ni otra.
Tengo inacabada la lectura de “La divina comedia” o sencillamente “Comedia”, según reza el título original, que es un buen ejemplo de lo que digo. Como todos los grandes libros tiene un arranque genial (como el del Quijote o el de Moby Dick): “Nel mezzo del cammin di nostra vita / mi ritrovai per una selva oscura, / chè la diritta via era smarrita”.
Este libro con cientos de personajes tomados de la historia o de la época en que vivió el autor, es una prueba de que el arte hunde sus raíces en la pedestre realidad, de la que se nutre. El arte cuanto más divino, más a ras de tierra desciende para llevar a cabo la transmutación estética. Cervantes dijo de la Celestina: “Libro en verdad divino si encubriera más lo humano”. La obra de Fernando de Rojas alcanza una cota tan alta porque desveló sin tapujos las motivaciones de hombres y mujeres, que no son santas precisamente.
Las creaciones artísticas del calibre de las señaladas y cualesquiera otras de menor alcance son ondas expansivas que, dependiendo de su peso específico, remueven a la sociedad, tanto a nivel espacial como temporal. Es decir, tienen repercusiones prácticas.
La diferencia con la política es que ésta actúa directamente sobre el cuerpo social. El arte actúa desde la retaguardia. El arte no es impositivo sino diplomático. Su apuesta es a medio y a largo plazo.
La política es un mal necesario. El arte es un bien voluntario. En ambos casos el objetivo es la transformación, se sobrentiende en el sentido de ampliar la libertad del individuo, de propiciar su desarrollo y realización, de reconciliarlo consigo mismo y con los demás.
En la creación artística interviene también, aparte de la intencionalidad y la autenticidad, la fe. Se trabaja a ciegas, sin estar seguro de los resultados, sin saber si uno va a llegar a la meta. Es la fe la que sostiene en esta “selva oscura”.
La cuarta columna sobre la que se alza la obra de arte es la determinación del autor. Éste no tiene garantizado nada. Su compromiso debe ser suficiente. Si pretende otra cosa, está haciendo un planteamiento erróneo. Está confundiendo la gimnasia con la magnesia.
La creación artística es una opción personal convertida en destino o un destino por el que se opta. En ambos casos, se trata de dotar de sentido a la vida, a la que, incluso cuando se le niega significado, se la está estructurando. El hecho de crear implica dar una explicación.
Esta tarea se realiza desde la propia experiencia existencial, no pudiendo hacerse de ninguna otra forma. Éstos son el compromiso y el desafío del artista. Lo único que le compete. Los resultados dependen de un cúmulo de circunstancias aleatorias e imprevisibles, internas y externas. Por tanto, para evitar el peligro de quedar atrapado en esa ratonera, deben ser tenidos en nula consideración.

 

 

Licencia Creative CommonsEsta obra está bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivadas 3.0 Unported.

Read Full Post »

El ocioso se detuvo ante el taller de bicicletas. Apoyando una mano en el quicio de la puerta, se quedó observando cómo el mecánico se afanaba en la reparación de un velocípedo cuyo cuadro estaba torcido. En ese momento trataba de enderezar el manillar. “Difícil está eso” dijo el paseante en villa. El dueño del taller se irguió pero no replicó nada. “Menudo porrazo ha dado ese corredor. Ha dejado a la burra para el arrastre” añadió.
Uno y otro eran conocidos del barrio. Por eso el mecánico no se molestó en dar ninguna explicación. Encendió un cigarrillo y expulsó una bocanada de humo mientras examinaba con ojo crítico la maltrecha bicicleta.
Luego, fijando la mirada en el holgazán, le espetó: “¿Y tú qué haces?”. Encogiéndose levemente de hombros el otro respondió: “Aquí me ando”.

 

 

Licencia Creative Commons
Esta obra está bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivadas 3.0 Unported

Read Full Post »

13.-Cada cual vive en su burbuja. Vemos a los demás desde fuera, que es desde donde somos juzgados. Pero todos nos vivimos desde dentro.
La empatía permite a una persona ponerse en el lugar de otra y tener una visión, aunque sea fugaz, de su interioridad. Pero esa especie es rara.
En la mayoría de los casos prevalece la campana de cristal en la que rebotan o resbalan los intentos de comunicación.
En esta sociedad locuaz y bulliciosa, dominada por los discursos y las actitudes buenistas, no se quiere verdaderamente saber nada de nadie.
En esta sociedad huera, en la que se valora tanto la extraversión, la clave radica en prestarse al juego, en estar a la altura de las apariencias, en ser guay. Eso es más que suficiente.

 

 

Licencia Creative Commons
Esta obra está bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivadas 3.0 Unported

Read Full Post »

12.-Sabemos el día en que decidimos embarcarnos y poco más. Ilusiones, confianza, determinación. Ninguna garantía. Ése es el trasfondo de cualquier empresa o aventura. El destino y los incidentes de la travesía pertenecen al secreto del sumario. Son un misterio que se irán desvelando a lo largo y al final del viaje.

11.-Las reacciones emotivas negadas o reprimidas siguen vivas hasta que uno las descarga sobre los objetos que las provocaron (padres, educadores u otros) o, si tal operación no es posible, sobre objetos alternativos.
La escritura constituye una forma de desquitarse. Un medio de manipular y, con suerte, desembarazarse de esos fardos. Una venganza literaria es inofensiva. Al autor lo alivia, le proporciona satisfacción, y el destinatario de los dardos más o menos emponzoñados permanece en la inopia, raramente se entera del ataque. Un trabajo de una limpieza y de una corrección ejemplares.
A través de la literatura se neutraliza la destructividad, se transmuta la energía negativa, se la canaliza adecuadamente, se elabora con ella un producto útil. La ponemos, en definitiva, al servicio de la vida. Según Alice Miller, este proceso redunda en beneficio de la humanidad.

 

 

Licencia Creative Commons
Esta obra está bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivadas 3.0 Unported

Read Full Post »

« Newer Posts - Older Posts »