Archive for abril 2019
Cantuesos y aulagas
Posted in Árboles y plantas, tagged aulaga, cantueso, Lavandula stoechas, Ulex eurapaeus on abril 30, 2019| 3 Comments »
Entre nosotros (XXXIII)
Posted in Entre nosotros, tagged accidente, bicarbonato, coca-cola, desmayo, las vecinas, tu madre, tu primo, tu tía, tu tío on abril 29, 2019| 4 Comments »
En el patio, sentado en la silla baja, tu tío se disponía a darse un baño de pies. Su excesivo peso es la causa de que tenga que cuidarlos especialmente.
Le llevaste una olla de agua que echaste en la palangana. “¡Está demasiado caliente!” exclamó sacando de inmediato esos dos peces moribundos. “Trae agua fría”.
El agua siempre está o demasiado caliente o demasiado fría. Nunca has logrado cogerle el punto.
Tras la rectificación tu tío preguntó: “¿Dónde está el bicarbonato?”.
Mientras, con los pantalones arremangados hasta la rodilla, esperaba que subsanaras ese olvido, alguien llamó: un aldabonazo, dos, tres…
Tú venías con el paquete. ¿Quién podía ser a una hora tan intempestiva? Eran las cuatro de la tarde de un mes de junio.
Tu madre se adelantó y fue a abrir la puerta. “¡El bicarbonato!” gritó tu tío.
¿Llegaste a oír lo que hablaban o tu fino olfato, diestro en husmear desgracias, te previno?
“Ha ocurrido algo” le dijiste a tu tío.
Dificultosamente se levantó pisando el borde de la palangana, que rechinó y se volcó.
“No puede uno ni remojarse los pies” murmuró.
La compungida voz de tu madre se dejó oír: “El niño ha tenido un accidente” “¡Ay, Dios mío!” exclamaste tú. “¿Cómo ha sido?” preguntó tu tío.
Y salisteis desmandados, tu madre, tu tío cojeando y tú con el vestidito que te ponías para estar en casa. Sólo faltaba tu hermana que no había regresado de Sevilla.
Con la bata holgada y descolorida, las zapatillas en chancla y la angustia pintada en el rostro, recorriste las calles.
¡Menudo espectáculo os encontrasteis en casa de tu tía! Ella tenía un ataque de nervios y su marido despotricaba. Él sabía que tenía que suceder eso, que de los gamberros con los que se juntaba su hijo nada bueno se podía esperar. Él sabía también cómo arreglar las cosas: los estudios se acabaron, se acabó gandulear, de aquí en adelante a arrimar el hombro…
Por fortuna llegasteis vosotros poniendo orden. Tu tío se hizo cargo de la situación. Tú, para no ser menos, les soltaste un discurso a las vecinas: “Este hombre está loco. Decir esas barbaridades. Como si su hijo hubiese querido que le pasara lo que le ha pasado…”.
Todos, menos tú, se fueron a Sevilla en el coche de tu tío. Antes de partir les rogaste que no olvidaran telefonearte.
Tu tía con su histerismo, su marido con su enfado, tu tío con los pies hinchados y tu madre salieron de estampía sin escuchar tus prudentes recomendaciones.
El coche arrancó sin que tus palabras llegasen a los oídos de sus destinatarios. Flanqueada de vecinas, permaneciste en el umbral hasta que el vehículo desapareció en una esquina.
Tras el barullo y las precipitaciones el vacío se hizo a tu alrededor. Era como si estuvieses dentro de una campana de cristal.
Te sentiste mal. Empezaste a sudar, se te resecó la boca, las piernas se te aflojaron. Te tuviste que apoyar en la pared. De no ser porque unos diligentes brazos te sostuvieron a tiempo, hubieses caído al suelo.
Te llevaron a una cama, te abanicaron, te quitaron las zapatillas.
La fuerte, la que se permite aleccionar en el centro de la vorágine, se desmayó. Las vecinas se asustaron y avisaron al médico que te auscultó y te tomó la tensión arterial. Tu corazón latía con desgana. Te recetó una coca-cola.
El ángel caído – Ricardo Bellver
Posted in Fotos, tagged el ángel caído, parque del Retiro (Madrid), Ricardo Bellver, vacíado del original on abril 25, 2019| 3 Comments »
Anotaciones varias (XXII)
Posted in Anotaciones, tagged cuerpo, Elena, Emma, Epicuro, Luisa, mente, moderación, pensamiento, Platón, sentidos, subjetividad, un buen político on abril 24, 2019| 8 Comments »
297.-“Qué parciales somos. Con cuánta subjetividad planteamos cualquier cuestión” exclama Emma. “Quieres decir que todos arrimamos el ascua a nuestra sardina” “Quiero decir que cuando contamos algo nos encanta que nos den la razón, que nos confirmen que hemos actuado correctamente” “Y ese interés encubre mala conciencia” “En numerosos casos sí”.
Elena, una amiga de Emma, le comentó que le resultaba incomprensible la actitud de Luisa, una tercera amiga de ambas.
Esta mujer vivía en otra ciudad y había venido expresamente para pasar el fin de semana con Elena. Habían estado paseando por el casco antiguo, viendo una exposición de pintura, comiendo en un restaurante. También habían ido al cine. Resumiendo, lo habían pasado bien.
El domingo por la tarde Luisa debía coger el tren de regreso. Esperaba que Elena la acompañara a la estación, pero esta alegó que estaba cansada, que prefería quedarse en casa.
“Y se disgustó” le contó Elena a Emma, “pero habíamos estado todo el tiempo yendo de un sitio para otro y no tenía fuerzas. De lo único que tenía ganas era de estar tendida en el sofá”.
Sigue refiriendo Emma: “Con Luisa he hablado por teléfono recientemente e hizo también alusión a esa historia. Admitió que esa actitud era propia de Elena. Pero ese desplante no lo esperaba. Aunque estuviese cansada, podía haberse molestado en acompañarla. Eso era lo que ella habría hecho, lo que cualquiera habría hecho. Y acabó pidiéndome la opinión: ¿tú no? Respondí que sí.
“Elena me hizo también una pregunta parecida. Dijo: ¿A ti no te parece normal, después de dos días tan ajetreados, quedarte en casa y despedirte allí mismo?”.
Emma había respondido también afirmativamente. “Pues, créelo, se marchó enfadada” añadió Elena.
“El enfado para una estaba justificado y para la otra no. Y las dos querían que me hiciese cargo de sus razones” concluyó Emma. “Cuando hablamos” repliqué “buscamos a menudo que simpaticen y se solidaricen con nosotros aunque no nos lo merezcamos, o sobre todo por eso, como es el caso” “El caso de Elena” “Naturalmente”.
298.-Un buen político, en el sentido de inescrupuloso, aunque probablemente estoy incurriendo en una redundancia, debe reunir tres requisitos: tener un estómago como el de un buitre (ser capaz de digerir cualquier cosa), tener las espaldas más anchas que las de un estibador (importarle un comino lo que digan de él) y tener una lengua capaz de hacer más filigranas que las manos de un platero (decir Diego donde dije digo cuantas veces sean necesarias y algunas más).
299.- La filosofía del Platón se centra en el pensamiento, la de Epicuro en los sentidos. Para el primero lo prioritario es pensar y para el segundo sentir. El viejo dilema de la mente y el cuerpo. Los sentidos nos suministran los datos, a los que la capacidad de abstracción del intelecto confiere sentido.
300.-Para Platón una de las palabras claves es moderación. Tanto esta como la justicia se desarrollan a partir del hábito y del ejercicio. Filosofar implica las dos cosas. Por un lado, no dejarse esclavizar por los apetitos del cuerpo, mantenerse apartado de ellos, guardar las distancias. Por otro lado, cultivar la rectitud. Platón recomienda resistir. En nuestros días esta propuesta no es precisamente popular. El ateniense habla incluso de “pureza” que es un concepto en franca decadencia. Para alcanzar ese estado transparente, aparte de no abandonarse, hay que rechazar también la riqueza, los honores, la fama. De esta forma nos convertiremos en filósofos. ¿Pero quién aspira a eso?
Aulagas (IV)
Posted in Árboles y plantas, tagged aulaga, tojo, Ulex eurapaeus on abril 23, 2019| Leave a Comment »
Entre nosotros (XXXII)
Posted in Entre nosotros, tagged accidente de coche, fractura de tibia y peroné, tu primo on abril 22, 2019| 6 Comments »
¿Te imaginas? Los ocupantes del coche golpeando con la cabeza en el techo, apelotonados, piernas y brazos entrelazados en inextricable maraña, y el vehículo dando vueltas y más vueltas por el terraplén hasta que por fin se detiene completamente abollado, irreconocible, con esos desgraciados dentro, a todo esto las sirenas de la policía, ¡uuuuh!, grupos de mirones, las sirenas de las ambulancias, ¡uuuuh!, más curiosos, los enfermeros con una camilla, alguien pregunta cómo ocurrió, un testigo presencial dice que el coche derrapó en la curva, hay gasolina en el suelo, el depósito se ha roto, peligro de explosión, más policías, ¡uuuuh!, unos encima de otros, la cabeza del conductor asoma por la ventanilla, dos hilillos de sangre le salen de la nariz, y el capó reclama de pronto la atención de la concurrencia y ¡clac! se abre y muestra el deplorable estado del motor.
Tu primo tuvo suerte. Se fracturó la tibia y el peroné, a lo que hay que añadir la conmoción y algunas magulladuras. Hubo quien salió peor parado.
El aparatoso accidente fue uno más en un mundo donde abundan. Un accidente menos horrible que otros puesto que no hubo víctimas mortales. ¿Fue un accidente más?
Caminos (XXV)
Posted in Fotos, tagged camino de la Fontanilla, caminos on abril 18, 2019| Leave a Comment »
Entre nosotros (XXXI)
Posted in Entre nosotros, tagged Alameda de Hércules, excitación, irritación, tu tío on abril 17, 2019| 2 Comments »
Estaba inquieto. Deambulando al amparo de las franjas de sombra, un leve y difuso deseo fue cobrando forma. Lo experimentaba como un animal que se despierta estirando las patas y abriendo la boca en un gran bostezo.
Tu tío marchaba sin verbalizar ese proceso interior. Sólo era consciente de un leve cosquilleo en la zona del bajo vientre.
A la excitación se mezclaba la irritación por la estúpida caída que le había estropeado tan memorable jornada. Pero ahora, por conductos recónditos, ese percance salpimentaba el momento presente.
Era como si, en lugar de haber dado un traspié, hubiese cometido un pecado y tuviese que expiarlo.
Se sentía pletórico de vida. Se detuvo a encender un cigarrillo, expelió con fuerza el humo de la primera bocanada y siguió andando.
Lo que antes carecía de contornos y de nombre se le reveló en un relámpago. La fiera se había levantado en su cubil. Arqueando el lomo, rugió y lanzó un zarpazo al aire.
Se le encogió el estómago. Tu tío ya sabía adónde quería ir y a quién quería ver.
Se encaminó a la Alameda de Hércules, de la que estaba cerca. Por una callejuela llegó a una plazoleta. La cruzó y entró en una casa con desconchados en la fachada.
Recorrió en tres zancadas el zaguán pavimentado de ladrillos desiguales, adentrándose en una habitación en penumbra de donde partía una escalera.
Se paró en seco y parpadeó repetidamente. Antes de que sus ojos, que escudriñaban sin distinguir gran cosa, se hubiesen acostumbrado a esa brusca falta de luz, una voz soñolienta llegó a sus oídos pidiéndole que se identificase.
Haciendo caso omiso, tu tío largó una sarta de improperios. Finalmente, en un supuesto tono festivo, dijo: “¿No me conoces?”.
“¡Conque eres tú!”. Difícil era precisar si esa exclamación traslucía sorpresa o fastidio.
La que había hablado era una mujer rolliza cuya cara aparentaba más edad de la que tenía. Estaba sentada en una mecedora de rejilla y dormitaba cuando tu tío irrumpió.
“Las niñas están descansando”. Y para su coleto añadiría: “Como cualquier persona decente”. Esta observación no era en absoluto inadecuada, pero más le valía callársela para ahorrarse los impertinentes comentarios de tu tío.
No le había pasado desapercibida su rijosidad. El recién llegado bufaba ligeramente. La brillantez de sus ojillos no era solamente un efecto del alcohol. Un niño hubiese podido reparar en esos detalles, cuanto más ella, baqueteada por la vida y curtida por su oficio.
“Eso tiene arreglo” dijo la mujer tras una pausa. “Sí, tiene arreglo” repitió más para ella misma que para el cliente.
Cantuesos (V)
Posted in Árboles y plantas, tagged cantueso, Lavandula stoechas on abril 16, 2019| 4 Comments »









